Mi Cantimplora Medio LLena

 

PEQUEÑOS – GRANDES RECUERDOS (V)..

 

 

Como anteriormente dige estamos en Agosto de 1965.

El viaje en un Fiat chincochento conducido por el sacerdote Andrea, fue todo una odisea, sobre todo porque en aquellos días no existía la “autoestrada” y todo era carretera nacional. Salimos al amanecer de Venecia, las paradas de rigor cada dos horas y media. Pasamos cerca de Bolonia y la carretera nacional nos dirigió a Florencia.

Aquí vinieron mis dudas. Seguir a Roma o bajar en esta preciosa ciudad. Mis recuerdos de estudios en Bellas Artes, hicieron luz en Miguel Angel, con su David, la capilla de los Médicis, el Beato Angélico y Botticelli con el Nacimiento de Venus.

Se lo comente a don Andrea y le agradecí la doble atención; traerme a Florencia y dejarme junto a la famosa plaza del Duomo. Allí nos despedimos, no sin antes darme él toda la bolsa de comida que llevábamos para los dos. (Cuando a los cuatro días llegue a Roma, lo visite, y tras insistir, le invite a un precioso Tartufo en la Piazza Navona ).

¡¡¡Que decir!!! Allí estaba yo en Florencia. En estos momentos solo me quedan los recuerdos. En aquella época no tenia ni una “mísera cámara fotográfica”.

Yo con mi mochila a la espalda me senté a los pies del Baptisterio y pase un largo rato contemplando la fachada del Duomo, o Catedral de Santa María del Fiore, que comenzó Arnaldo de Cambio y que debido a su muerte prosiguió los trabajos Giotto, quien atendía la construcción del campanario. Me llamo la atención que la cúpula estaba sin terminar en su decoración.

Al momento paro junto a mí, un carretero, un hombre de una gran personalidad, tenia una gran barba y una gran cola de cabellera. Vendía fruta. Aquel me pregunto de donde era y comenzó un intercambio de información. Por mi parte le di a conocer mis aventuras y él me dio muchísima información sobre la ciudad y las cosas que podía ver. Era conocedor del arte, pues me dijo, que la cúpula de la catedral la había realizado Filippo Brunelleschi y que Miguel Angel, copio la idea arquitectónica para construir la cúpula del Vaticano, pues esta, estaba levantada sin un armazón fijo, lograndolo haciendo descargar el peso de la construcción sobre una cúpula interna más reducida y basándose en la utilización de la llamada piedra “a espinapez”.

En la Iglesia de la Santa Croce y las seis de la tarde fui a misa y terminada esta, me impresiono su interior.

Siempre que he regresado a Florencia he llevado a la gente a ver esta iglesia donde se conservan el tabernáculo de Donatello, y lo que es más, los frescos que representan la muerte de San Francisco de Giotto. Los frailes que están juntos a Francisco, besando sus manos y sus pies, las caras de ellos y su tristeza, verdaderamente impresiona. Fue aquí donde me decidí que al día siguiente a la tarde saldría hacia las tierras del santo de Assis.

Aquella noche, por indicación del frutero, dormí en un albergue de juventud junto a la estación de trenes.

La tarde fue deslumbrante, pasear por la Plaza de la Della Signoria , Palacio Viejo, Palacio de los Uffizi y… el Ponte Vecchio.

Me viene al recuerdo en este momento que asomado viendo la belleza del río Arno al año siguiente, el 4 de noviembre de 1966 un tremendo aluvión azoto la región y subiendo las aguas mas de cinco metros sumergió tiendas, casas y destruyo cuanto contenían. Hoy podemos ver en lugares de la ciudad carteles de cerámica que nos dicen: “El agua del Arno llego hasta aquí”.

A la mañana siguiente, esta se hizo corta, pero antes de abrir la Galería de la Academia, ya estaba yo a la puerta para ver el David, y captar esa concepción del Renacimiento que tenia Miguel Angel, y que dio al David una visión serena del héroe, del hombre que acampa seguro en el mundo que está por conquistar. El rostro bellísimo de David, con su mirada absorta, el cuerpo ágil e impetuoso, la estupenda mano que aprieta la piedra tan bien estudiada en los haces de venas y nervios que la recorren, todo en suma expresa la fuerza, la decisión y la nobleza del hombre, la firmeza y la voluntad del héroe.

Luego vino el disfrute de la Capilla de los Médicis, y el museo de los Uffizi.

Tenia que volver, ¿Cuándo? No lo sabia, pero la experiencia fue tan enriquecedora, que cuando algunos jóvenes vienen a mi despacho, para preparar los papeles de la boda, les pregunto donde van de viaje de novios. Hay que quitarles de la cabeza Cancún y animarles a visitar esta tierras tan maravillosas que son capaces de llenarte el alma de tanta belleza.

A toda prisa y comiendo un bocadillo saque un billete, tome un tren de cercanías que me llevo a Perugia y de allí a Assis. ¿Qué me esperaba en la ciudad de Francisco?

Esto para otro día.

 

¡¡¡MIS ESTIMADOS BANCOS!!!

 

Si los primeros cristianos, el grupo de los primeros seguidores de Jesús, viesen cómo funcionamos ahora, se sorprenderían. O, dicho con mayor precisión: se escandalizarían.

Ellos, cuando después de la muerte de Jesús tuvieron la experiencia impactante y trastornadora de su presencia viva, la experiencia de su resurrección, empezaron a reunirse para vivirla, para reflexionarla, para celebrarla. Se reunían cada semana, para recordar las palabras de Jesús, para profundizar en lo que esto significaba para sus vidas, y para repetir el gesto que Jesús había dejado como presencia suya: el gesto del pan y el vino, el don de la Eucaristía.

Algunas veces he sentido la tentación de empezar la homilía diciendo “Mis estimados bancos”, en lugar del tradicional «queridos hermanos", porque los bancos de delante están completamente vacíos mientras los del fondo de la iglesia están bastante llenos.

Y no es que no se haya dicho una y mil veces hasta hacerme pesado. Y los argumentos para agruparse en lugar de desparramarse son bien evidentes: ¿a quién van a ofrecer la paz si no tienen a nadie al lado? ¿Cómo pueden salir bien los cantos y las plegarias en común si cada uno tiene la sensación de estar solo?

En muchas iglesias se ha optado por poner el altar lo más adelante posible, pero ni así: siguen poniéndose cuanto más lejos mejor. ¿Qué hacer?

Muchas veces, aunque la capilla es pequeña y solo caben cincuenta personas, preferimos la celebración en este lugar. Es verdad que los que llegan primero siguen poniéndose detrás pero, fatalmente, los primeros bancos acababan llenándose. Lo que algunos no quieren comprender con argumentos teóricos, acaban aceptándolo con gozo después de una experiencia vivida, aunque para ello sea necesaria una pequeña coacción, pero siempre sin sermones negativos.

Una vez más tenemos que anunciar que los primeros cristianos se reunían alrededor de la mesa, unos junto a otros y cada domingo, semana tras semana. Y lo hacían porque el domingo había sido el día de la resurrección, el día en que habían tenido aquella experiencia que les había transformado: la experiencia de reconocer a Jesús vivo, la experiencia de llevar en su interior el mismo Espíritu de Jesús. Y si alguien les hubiera preguntado por qué hacían esto, por qué se reunían todos juntos, contestaban que era para recordar la palabra de Jesús y repetir su gesto, y seguramente también habrían respondido diciendo que era Jesús mismo quien les había convocado. Hubieran dicho que no podrían ser cristianos si no lo hicieran: la reunión de cada domingo en asamblea, no se la habían inventado ellos mismos, venía de Jesús, y ser seguidor de Jesús implicaba participar cada domingo en este encuentro.

Por eso, si todos esos cristianos de los inicios de la Iglesia vieran cómo funcionamos hoy nosotros, se sorprenderían y se escandalizarían. No comprenderían que nosotros valoremos a veces tan poco la Eucaristía, el encuentro con el Señor en el domingo. No comprenderían que nos digamos cristianos, que sinceramente queramos seguir el camino de Jesús, el camino del Evangelio, y que, en cambio, muchas veces pasemos olímpicamente de reunirnos cada domingo en la eucaristía. Que digamos "voy cuando tengo ganas", como si no supiéramos que es Jesús quien nos convoca a su reunión, a la reunión en la que él nos da su palabra y su pan de vida.

Entonces, ¿qué? ...Pues que cada uno de nosotros tenemos que proponérnoslo seriamente. Los curas y los seglares. Hay que buscar, ciertamente, en tanto que sea posible, una celebración de la eucaristía con la cual cada uno pueda sintonizar, para poder vivirla más intensamente. Pero, sobre todo, hay que saberse convocado por Jesús a su reunión. Y, naturalmente, tener ganas de responder a esta convocatoria.

 

PEQUEÑOS – GRANDES RECUERDOS (IV).

 

Mi amigo German, ya entrado en años, tiene de vez en cuando, la mala costumbre de fumarse un cigarrito junto a una cerveza, y hoy domingo, sentados en una mesa en la calle y cerca de la parroquia, me pregunto sobre mis andanzas de juventud.

Para ser sincero, te diré German, que hay acontecimientos de hace un par de años y que no recuerdo, pero al remontarme al años 1965 no tengo dudas, pues fueron experiencias que se grabaron gratamente en mi vida, entre ellas lo que aconteció a los dos días de mi visita a Turín y que ya te he contado.

Han sido muchas las veces que he viajado a Venecia y algunas no las recuerdo, pero aquella primera vez no se me olvidara jamás.

Cargado con mi mochila me dejo un camionero de fruta en la pequeña ciudad de Marguera,, que esta en la costa, y me dispuse a recorrer el famoso puente “Translagunero” que llega a la Plaza de Roma y une las ciento veinte islas de Venecia con el Continente. Y así se une como por encanto isla con isla mediante cuatrocientos cincuenta puentes y puentecillos;

La entrada esta junto a la Ferrovia y el Canal Grande. En mi mente quedo grabado desde la experiencia de los estudios de Bellas Artes, el esplendor y la belleza. Me vinieron a la mente muchas preguntas. ¿Cuál será la razón por la que Venecia se presenta distinta a todas las otras ciudades de la tierra? Para contestar a esta pregunta no hace falta profundizar demasiado, es suficiente mirar con atención a todo lo que nos rodea. Quien adopte este método se dará cuenta enseguida de que Venecia no está formada sólo de piedra, agua y aire sino de un conjunto de todos estos elementos que entran en la composición misma de la ciudad para formar esa admirable atmósfera creada por formas y colores que penetran en las fibras internas de su admirable estructura.

Recuerda German, que ya te conté, en el articulo 2, que en Venecia entré en la Scuola Grande di San Rocco, donde se contemplan cuadros de Tintoretto sobre temas del Nuevo Testamento, y sobre todo, su crucifixión. Después de paso por la Iglesia de los Frailes llegue y cruce el Puente de Rialto, con sus tiendas de cristal de Murano y su gran vista del Gran Canal, lleno de góndolas y “baporetos”.

Cuando entre en la Plaza de San Marcos, ni me di cuenta de la Torre “orologio Campanile”, ni los caballos de bronce, mis pies corrían para entrar en la Basílica de San Marcos. Su atrio con una serie de cupulillas y bóvedas, enteramente revestidas de mosaicos del siglo XIII, y bajo el altar, donde fue colocado en 1094 el cuerpo de San Marcos. Allí de rodillas, ¡¡¡cuantas gracias di a Dios por tan grata experiencia!!!

Me compre una guía y fui desgranando cada rincón de la Basílica y sus capillas. ¡Mosaicos por todas partes! Ya no eran las litografías que veía en los libros y en las clases del profesor Felipe Garín. ¡Estaba contemplandolo yo en vivo! ¡Se me pasaron las horas volando! A las cuatro de la tarde, el estomago me pedía. No me había dado cuenta de la hora, y por primera vez en mi vida me compre “un trozo de pizza” y una limonada, pues el agua en Venecia no era bebible.

¿Pero sabes German cual fue la más preciosa experiencia de Venecia? Te la cuento.

Caía ya la tarde y había que pensar donde pasar la noche y estando a la orilla del Palacio Ducal, mirando el Puente de los Suspiros, vi venir un sacerdote con “Manto y Teja” él me miro, y a él pregunte con un gran esfuerzo de italiano-español, si sabia de algún lugar, donde un estudiante de bellas artes y futuro seminarista podía pasar la noche. Me miro con una sonrisa irónica, y me dijo que como certificaba lo dicho. Yo enseguida saque el escrito, que mi buen amigo Juan me había entregado con membrete del Obispado de Valencia, en donde se decía y afirmaba lo dicho.

Me volvió a mirar con cariño y saco de su cartera una tarjeta donde escribió unas letras, me acompaño a un “baporeto” que cruza el canal, me compro un billete y me indico donde tenía que bajar. “Entrega esta tarjeta al portero cuando llegues al Seminario”. En la tarjeta ponía un nombre: D. Mauricio Racca (Rector del Seminario).

Las puertas abiertas. La cena en el comedor con los seminaristas, que estaban de convivencia con otros de otras diócesis. Yo era muy joven en comparación con ellos, y se les abrían los ojos y me llenaban de preguntas sobre mi experiencia del viaje. La disciplina nos dio poco tiempo pues a las diez de la noche me llevaron a una… habitación… que… “mamma mía”. Daba a la gran dársena y al fondo la Plaza de San Marcos iluminada… una cama con baldaquín y colcha de terciopelo… y que ¡¡¡blandita!!! No me lo podía creer.

Me ofrecieron pasar tres noches y tuve tiempo de jugar de portero medio tiempo, en un partido de fútbol con los seminaristas,(ellos jugaban con sotana).

A los tres días, y para más suerte, un sacerdote que iba a Roma me llevo con su Fiat. Nos dieron bocadillos para el viaje y unas botellas de agua y… carretera.

Durante estos dos días me visite toda Venecia, pero siempre que vuelvo con un grupo, les llevo a ver un rincón precioso que me encanta: La casa que tiene “La Scala a Bóvolo”, que no es más que la denominación veneciana del caracol, donde se contempla los escalones que trepan por los viejos muros en blancas espirales de piedra y que se remonta al siglo XV.

Mi amigo German me insistió en que le contara lo que paso en Roma. Pero eso será otro día.

“German te he dicho que desde el balcón de mi habitación se veía la plaza de San Marcos y se escuchaban los cantos de los gondoleros y que tarde en dormirme”…

 

UNA PASCUA EN CAMINO DE SANTIDAD.

 

Hoy debo comenzar este comentario con un cordial deseo: que todos tengamos ¡UNA MUY FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!

Que todos procuremos que esta alegría pascual se manifieste claramente en nuestras vidas. El domingo de Pascua y todos los domingos siguientes –también de Pascua- hasta Pentecostés, y los que estamos más cerca de las celebraciones litúrgicas, que nos llenemos de gozo con la “Octava de Pascua”.

Este año, el frió y la lluvia esta recorriendo toda España, y nos ha dejado en nuestra querida tierra de Valencia un respiro para las procesiones marineras.

¡Estamos locos los cristianos! Las imágenes de los medios nos enseñan las multitudes de gente en nuestras costas. Al salir, encontraremos los bares y los restaurantes llenos y las discotecas colmadas de jóvenes. La gente se agarra a la fruición. Para muchos, nosotros hacemos el efecto de ir tras de quimeras ("lo tomaron por un delirio": evangelio). Pero dentro nos quema una certeza. ¿Sólo dentro, en un rincón secreto, o en todo nuestro actuar? Ahora lo proclamamos con fuerza: diremos "no" a un modo de vivir, a unos valores que son una quimera y conducen a la muerte y diremos "sí" al seguimiento del Resucitado, la gran Verdad , la Vida de verdad.

Jesús es el Viviente por excelencia y nunca lo encontraremos entre los muertos. El cristianismo es un mensaje de vida; más aún: es comunión con el Viviente. Con Jesús de Nazaret, también nosotros apostaremos por la vida y avanzamos hacia la vida, y estamos al lado de todo lo que es vida y luchamos contra todo lo que es muerte: el compromiso bautismal tiene este sentido. ¿Sabremos discernir, en nuestra sociedad, dónde está de verdad, la vida y dónde está la muerte?

Cuando fuimos bautizados, fuimos sumergidos en la muerte-resurrección de Jesucristo, fuimos injertados en el dinamismo vivo de su aventura. Morimos al pecado (lo que llevó a Jesús a la muerte) y resucitamos a la vida que corresponde a sus seguidores. Lo expresamos y lo expresaremos inmediatamente con palabras. Pero el bautismo no es un simple juego de propósitos y decisiones nuestras: es la entrada en el ámbito de Jesucristo, es el primer sacramento de la Iglesia. Simboliza externamente lo que realiza en el fondo de nuestro ser: un misterio de comunión.

Dios nos ha hecho no para el dolor y la tristeza, sino para la felicidad y la alegría.

Un año más la Pascua nos recuerda que Dios tiene siempre la última palabra, y Dios es la vida, el amor, la felicidad y la alegría sin límites. La Resurrección de Jesús es la respuesta de Dios a los problemas de los hombres, llamados a ser sus hijos y a participar de la bienaventuranza en su Reino.

Si en algo coincidimos tanto los hombres, hombres creyentes como ateos, es en que todos buscamos siempre el bienestar, la vida, la alegría y la felicidad. Lo malo es cuando se va por un camino equivocado. A veces se trata de una alegría aparente y engañosa, que lleva dentro tristeza y desilusión. En todo caso, siempre es una felicidad pasajera, que no puede llenar del todo nuestro corazón, que está hecho por Dios y para Dios, de tal manera que es como un inmenso vaso que sólo con una alegría eterna e infinita puede colmarse. Aunque alcanzáramos en este mundo una felicidad perfecta, bastaría con saber que ha de terminar con la muerte para que cayera una sombra de amargura y tristeza sobre esa alegría.

Jesús fue, sin duda, el hombre más perfecto, más equilibrado y más feliz de la historia, y, sin embargo, estaba deseando llegar al Padre, aunque fuera pasando por el dolor y el sufrimiento, como el viajero ansioso de llegar al hogar y a la patria, como las aves migratorias volando hacia el calor y el sol. Es imposible comentar en detalle tanta belleza y tanta esperanza, tanta alegría y tanta gloria como brillan en nuestra celebración. Bien podemos decir una y mil veces, en el pregón pascual que se proclamo en la Vigilia Pascual : "¡Qué noche tan dichosa! ¡Exulten los coros de los ángeles! ¡Goce también la tierra! ¡Alégrese nuestra Madre la Iglesia! ¡Noche santa que ahuyenta los pecados, lava las culpas, devuelve la inocencia a los caídos, la alegría a los tristes!"

Amigos, Cristo vive en su cuerpo glorioso y también en su cuerpo doloroso. Debemos conocerle, reconocerle y servirle, en la fe de la ausencia y en la caridad de su presencia, empujados por la esperanza en el encuentro final.

¡¡¡FELIZ PASCUA DE RESURRECIÓN!!!

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UNA CUARESMA ESPECIAL, CON LA "MISIÓN MAGNIFICAT".

 

Todos sabemos que la Cuaresma nos prepara a la mayor fiesta de nuestra vida cristiana, esto es, el recuerdo y vivencia de la pasión, muerte y Resurrección del Señor.

En casi todas nuestras iglesias, llegado el Adviento, vemos la “corona”, el belén en la Navidad. En Cuaresma , en nuestras iglesias, y en nuestras celebraciones deberíamos hacer presente la Cruz de Jesús.

La Cruz debería ser el signo que concentrase toda la atención durante la Cuaresma. La forma de hacer presente la Cruz dependerá de la disposición de la iglesia.

Pienso en la parroquia donde yo estoy. Hay una gran cruz, con un Cristo precioso en lo alto del presbiterio, pues hay que buscar la forma de hacer presente este signo. ¿Cómo? Haciendo los domingos de cuaresma procesión de entrada presidiendo la cruz, y puesto que en este tiempo no hay flores en el altar, pondremos una planta que adorne y resalte la cruz. Se puede hacer el primer domingo la entrada solemne y los demás, destacar su presencia en la monición de entrada. O no hacer la entrada y resaltarla de otra forma.

Todos sabemos que la intención no es dar un mensaje dolorista de sentimentalismo superficial. La cruz es la memoria de nuestro guía Jesús, muerto por amor, y es una llamada a la fe.

Otro gran signo al inicio de la Cuaresma es el rito de las letanías de los santos. Hay distintas opciones: Cantar o recitarlas todos los domingos al inicio de la eucaristía como acto penitencial y luego pasar a la oración Colecta , o bien, solo el primer domingo de Cuaresma.

Los santos son nuestros modelos en el itinerario de la vida de fe y en la práctica del camino cristiano. Sabemos que con la intercesión de ellos, podemos convertirnos sinceramente al Señor y buscar la fidelidad a su Evangelio

Tanto el signo de la cruz, como el de las letanías la entrada del celebrante es en silencio. Que los fieles vean y escuchen que “algo ha cambiado”.

¡Estamos en Cuaresma! El tiempo que nos prepara para celebrar con el corazón limpio y la vida renovada las fiestas de Pascua

Es este un tiempo litúrgico, para profundizar en los fundamentos de nuestra fe. Nuestra meditación no debe estar dirigida al “sujeto-Iglesia”, entendido como institución, nuestro centro vivencial es hacer realidad el Evangelio de Jesús.

Ya Benedicto XVI, siendo cardenal, y en Sínodo europeo nos dijo: “La Iglesia debe hablar ante todo de Dios. La Iglesia ha de preguntarse si no habla demasiado de sí misma mientras deja en la sombra el anuncio de Dios. El discurso de la Iglesia no ha de ser un anuncio de dogmas y de prescripciones, sino un anuncio del Dios que se nos revela en Jesucristo”.

Esta Cuaresma es una llamada a profundizar el mensaje de Pablo: “Para mí la vida es Cristo”.

Al preparar la Cuaresma, nos será útil verla como un camino de actualización y redescubrimiento en la Buena Nueva de Jesús que es el anuncio del único Dios: el Padre.

Sea esta Cuaresma una apertura de nuestro corazón a la recepción de la “Misión en Valencia. Misión Magnificat en cada una de nuestras comunidades, y así renovemos y vivamos con una entrega y fuerza especial la invitación del Señor Jesús: “Id y anunciad el Evangelio”.

 

PEQUEÑOS – GRANDES RECUERDOS (III).

 

Os decía en mi primer articulo de Pequeños –Grandes Recuerdos, que ¡cuantas gracias tenia que dar a Dios por tantos momentos de solidaridad! ¡Cuantas gracias por el buen corazón de muchas personas que me atendieron! Las gentes se fiaban del joven aseado haciendo auto-stop, pelo cortado, y vestido con normalidad. Cierto. Fueron días de grandes descubrimientos.

Un día de camino a Turín, y estando yo en la carretera nacional, me recogió un italiano de madre española, se llamaba Andrea José. Andrea por su padre italiano (Andrés) y José por su abuelo español, y este fue un detalle que siempre recordare, ¡pues bien! Andrea José, que no conocía España, se alegro de ver mi banderita española, paro su furgoneta y me invito a subir, y mira por donde, que su abuelo, que había muerto recientemente, era de Albaida. (La familia de mi abuela materna es de Albaida). Ya os podéis imaginar nuestra conversación a lo largo de 150 kilómetros en dirección a Turín.

Llegamos a las afueras de Turín pasadas las 10 de la noche. ¿Dónde ir a dormir? Por razones que no supe, en su casa no podía ser, pero… en la fabrica de muebles sí. Dejo la furgoneta me abrió el despacho, me trajo un bocadillo y en el gran sofá pase la noche. Me acompañaba en la noche un gato que tenia un solo ojo, el cual en la oscuridad de la noche, daba un motivo siniestro.

A la mañana siguiente me trajo un buen “café capuchino” con pastas y me llevo a la puerta del Duomo de Turín. ¡Un día más para dar gracias a Dios por “tan buena gente”!

Como estudiante de Bellas Artes la catedral de Turín me dejo “algo impresionado”. Era la primera que veía en Italia. Ya había leído en Valencia que esta catedral era de arquitectura renacentista y que probablemente la había construido de 1491-1498 el arquitecto toscano Meo del Caprina. La fachada de la catedral está hecha de mármol blanco, con el tímpano y tres portales decorados con relieves, en las formas típicas del estilo del Renacimiento. En realidad la catedral fue construida en tres iglesias, dedicadas a San Juan Bautista que contiene la pila bautismal, a Santa María de Dompno y a San Salvador .

Lo más importante estaba por descubrir. La Capilla de la Sábana Santa o Capilla Guarini que fue añadida a la estructura de la catedral y se accede desde el presbiterio.

El Sudario de Turín —también conocido como la Síndone de Turín , la Sábana Santa o el Santo Sudario — es una tela de lino que muestra la imagen de un hombre que presenta marcas y traumas fisicos propios de una crucifixión.

El sudario mide 436 cm × 113 cm . Los orígenes del sudario y su figura son objeto de debate entre científicos, teólogos, historiadores e investigadores. Algunos sostienen que el sudario es la tela que se colocó sobre el cuerpo de Jesucristo en el momento de su entierro, y que el rostro que aparece es el suyo. La Iglesia Católica lo ha manifestado oficialmente su aceptación o rechazo hacia el sudario, pero en 1958 el papa Pio XII autorizó la imagen en relación con la devoción católica hacia la Santa Faz de Jesús.

La imagen de la sábana se puede apreciar más claramente en negativo debidamente contrastado, que en el color sepia original. La imagen en negativo fue contemplada por primera vez en la noche del 28 de mayo de 1898, en el reverso de la placa fotográfica del fotógrafo amateur Segundo Pia que estaba autorizado para fotografiarla mientras se exhibía en la Catedral de Turín.

Tengo que deciros que en la noche del 11 al 12 de abril de 1997 tuvo lugar un incendio en la catedral y la Capilla de la Sabana Santa. En ese momento la Sábana Santa no estaba en su altar de la Capilla, pues el 24 de febrero de 1993 por motivos de restauración de la capilla había sido trasladada a otro lugar de dentro de la catedral, pero en este incendio fue dañada.

¡Que experiencia en mi vida! Yo la pude ver antes de este incendio. Esa misma tarde camine en dirección a Venecia. ¿Qué me podía encontrar allí? Lo bien cierto es que me sentía agradecido y lleno de gozo.

 

 

A PESAR DE TODO… ES NAVIDAD

 

¿Dónde se vive la Navidad? ¿Qué es la Navidad?

Son las preguntas que les formule a unos jovenes el viernes pasado en nuestro encuentro semanal.

Las repuestas que me dieron y que no voy a reproducir aquí vaciaron por completo mi “cantimplora”.

Esto me lleva a cuestionarme la transmisión conocimientos, de testimonios y de valores dentro de las familias. Esto me lleva a reflexionar el grado de captación de conocimientos y vivencias de ciertos jóvenes que han recibido las “clases de religión” en las escuelas y los institutos.

Ante este ambiente los cristianos tenemos que llenarnos de fortaleza en el Espíritu, pues sabemos que a lo largo de nuestra geografía de piel de toro, y en el resto del planeta hay miles y miles de comunidades que se reunirán para celebrar que Dios hecho hombre, ha querido nacer como uno de nuestra familia.

Por muy preocupantes que sean las noticias de la economía, de la política o de la vida cotidiana que nos transmiten los medios de comunicación, debemos de hacer caso con gozo, del mensaje del profeta: “Romped a cantar a coro, ruinas de Jerusalén, que el Señor consuela a su pueblo”. “El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande. Acreciste la alegría, aumentaste el gozo: porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado”.

Cierto que estos días para un cristiano nos deben de llenar de gozo nuestro espíritu, y quiero daros a conocer unas letras llenas de pasión que llegaron a mis manos hace unos años:

Es NAVIDAD a pesar de la crisis, el individualismo y la falta de solidaridad que segrega y margina... cada días hay más gente que tiene ganas de compartir y de vivir de forma sencilla y fraterna.

Es NAVIDAD a pesar de los crímenes, la tortura, la violación, la droga y la delincuencia...cada día hay más hombres y mujeres, niños y jóvenes que se desviven por un mundo más justo, mas humano, más responsable.

Es NAVIDAD porque a pesar del atontamiento de la televisión, el borreguismo de la publicidad y la manipulación de mucha información que se tilda de serie progresista... cada día hay más gente que se desvive para ser servidores de la verdad, para no jugar con las personas, para respetar los sentimientos de los otros.

Es NAVIDAD a pesar de la segregación, la marginación y las ansias de superioridad, la manía de clasificar a las personas o de catalogar a los vecinos... cada día descubrimos hombres y mujeres con explosiva sinceridad, hombres y mujeres de esperanza y defensores de sus hermanos más oprimidos.

Es NAVIDAD porque a pesar de las torres caídas, de los atentados del 11 M , del armamento nuclear y de las guerras fraticidas, las heridas de la metralleta terrorista, el desequilibrio mundial y la globalización inhumana...cada día hay más manos blancas con ansia de ser constructores de la paz, de convivencia y de hermandad.

Es NAVIDAD porque a pesar de que Herodes sigue presente en los dictadores de turno, en los explotadores sin entrañas, en los que promueven redes de destrucción...

Cada día hay nuevos magos que, guiados por la estrella del amor, descubren en el libro de la Palabra que el Niño Dios nacido en Belén, sigue naciendo en nuevas miradas, en nuevos sollozos, que luego vuelven a la vida cada día por caminos de Paz, Justicia y Amor.

A todos los que leéis “mi cantimplora ½ llena. ¡¡¡ FELIZ NAVIDAD!!!

 

 

 

PEQUEÑOS, GRANDES RECUERDOS (II).

 

Mi primera aventura en auto-stop fue ir a Madrid, Extremadura, Portugal, Costa Atlántica, Santiago y por el Cantábrico hasta Bilbao, pero esta experiencia os la contare otro día.

Cuando mi amigo German se entero de estos viajes, se quedo muy impresionado, tanto que le tuve que explicar las cosas muy detenidamente. Sus preguntas se amontonaban: ¿Por qué te fuiste? Afirmaba: ¡Tu estabas loco!, ¡solo por esas carreteras! ¿Como te comunicabas con tu familia? ¿Cuántos días fuera de casa?...

Mira German, le dije, yo era un estudiante de Bellas Artes, tenia que pintar y/o ser profesor. En la clase de Historia del Arte que nos daba Felipe Garin, lo veíamos todo en diapositivas o en los libros. Esto me dejaba en vilo. ¡Cuanto me gustaría ver todo esto al natural! La ilusión de un joven era: ¡¡¡Vivir, conocer, experimentar!!! Yo estaba decidido a viajar y en esos momentos no veía ningún peligro, y de hecho nunca me arrepentí de aquella “locura”.

Recuerdo llegar a Milan y entrar en Santa María delle Grazie , comenzada en 1446, pero ampliada bajo la dirección de Bramante (en 1492), autor de su precioso claustro. Puerta con puerta esta el Cenáculo Vinciano, que en su tiempo fue el refectorio de un convento dominico, y ahora sede de la famosa Última Cena (1495-1497), de Leonardo. Comoquiera que Leonardo quiso innovar la técnica del fresco, el resultado es que se halla en la actualidad muy deteriorado, pero visitar La Última Cena sigue siendo una experiencia conmovedora, pues uno no se imagina tener delante una pintura de 9 metros por 4,5. y ver la cui dadosa composición. A ambos lados de Jesús, están sentados dos grupos de tres apóstoles cada uno, ligados cada cual mediante miradas y los gestos. Es el momento plasmado en que Jesús dice: “Uno de vosotros ha de traicionarme”.

Recuerdo que en Venecia entré en la Scuola Grande di San Rocco, donde se contemplan cuadros de Tintoretto sobre temas del Nuevo Testamento, sobre todo, su crucifixión, de la cual escribió Henry James que “sin lugar a dudas, no hay otro cuadro en todo el mundo que rebose tanta vida humana; en él esta comprendido todo, incluida la belleza más exquisita”. Es una de las más grandes obras de arte.

Estaba yo pensando entrar en el Seminario y un sacerdote amigo me dio un documento con un cuño oficial, informando que estudiaba arte y que estaba en camino para entrar en el Seminario.”Por si acaso”. (En dos casos lo enseñe) Tiempos del Nacional Catolicismo.

Recuerdo que desde Barcelona a Marsella lo hice muy rápido pero a la salida de Marsella camino a Niza me pase tres horas a la espera, pero… no te voy a contar lo cotidiano, sino esas experiencias que se grabaron y siguen presente en mi mente.

En tres días tuve dos muy buenas invitaciones.

La primera fue en Niza. Era turística y en nada se parecía a lo que hoy podemos contemplar. Sí la playa, El Negresco, pero lo que más recuerdo fue la invitación de “pescadito frito” que dos hombres que estaban jugando al domino y que al ver la bandera española me preguntaron por Franco. No eran partidarios. Todavía cuando alguna vez he pasado por Niza, viene a mi memoria la comida en el pequeño puerto de pescadores.

La segunda fue a la salida de Mónaco camino a Milan. En plena cuesta y a las 12 del mediodía. (No existía la autopista). Pasó rapidísimo un Fiat de gama alta, precioso. En mi vida había visto algo igual, y a los cien metros paro, dio marcha atrás y me invitaron a subir. Dos señores muy trajeados. Sus preguntas fueron directas. ¿España ya va mejor económicamente? ¿Ya han empezado a fabricar el coche SEAT? La verdad es que eran ejecutivos. Ellos delante y yo como un gran personaje allí detrás como un “emperador”.

En lo alto de los Alpes, pararon en un restaurante de alta montaña. ¡Pobre de mí, pensé! Les dije que yo continuaba, pero que si al terminar de comer yo estaba en la carretera les pedía que me llevaran. ¡No! ¡Tú vienes con nosotros a comer! Con el hambre que llevaba y puesto que ya estábamos en Italia, recordare toda mi vida mi primer plato de ¡PASTA ITALIANA! ¿Será por eso que me encanta la pasta italiana “al dente”?

 

 

¡¡¡ Canta Jerusalén !!!

 

 

Cada dos años me gusta, porque lo necesito espiritualmente, realizar una Peregrinación a Tierra Santa, el País de Jesús, con un grupo de feligreses y amigos. Hay alguno que ya ha estado con nosotros varias veces, pues dice que es allí donde realiza su vivencia de fe y revive su quinto evangelio con su cercanía a la tierra y paisaje que piso, y vio El Señor.

Estos días en las lecturas primeras de la Santa Misa escuchamos como el pueblo de Israel, por deseo del Rey Ciro, regresa a su tierra tras vivir las desgracias del exilio por Nabucodonosor. Por fin regresa un grupo de judíos a reconstruir el Templo.

Cuando regreso a Jerusalén viene a mi mente el Salmo 123, un cántico de acción de gracias entonado por toda la comunidad en oración que eleva a Dios la alabanza por el don de la liberación y el regreso a la Tierra Prometida.

Si bien se ha pensado en algún acontecimiento histórico particular, como el final del exilio de Babilonia, es más probable que el Salmo quiera ser un himno para agradecer intensamente al Señor el haber superado los peligros y para implorarle la liberación de todo mal.

“El salmista proclama al inicio esta invitación: «Que lo diga Israel» (v. 1), estimulando a todo el pueblo a elevar una acción de gracias viva y sincera al Dios salvador.

Si el Señor no hubiera estado de parte de las víctimas, éstas, con sus pocas fuerzas, no hubieran sido capaces de liberarse y sus adversarios, como monstruos, los hubieran descuartizado y triturado.

Después de haber mencionado al inicio a unos «hombres» que asaltaban a los fieles y eran capaces de haberlos «tragado vivos» (cf. vv. 2-3), el canto tiene dos pasajes. En la primera parte, dominan las aguas arrolladoras, símbolo para la Biblia del caos devastador, del mal y de la muerte: «Nos habrían arrollado las aguas, llegándonos el torrente hasta el cuello; nos habrían llegado hasta el cuello las aguas espumantes» (vv. 4-5). El orante experimenta ahora la sensación de encontrarse en una playa, habiéndose salvado milagrosamente de la furia impetuosa del mar. La vida del hombre está rodeada de emboscadas de los malvados que no sólo atentan contra su existencia, sino que quieren destruir también todos los valores humanos. Sin embargo, el Señor interviene en ayuda del justo y le salva, como canta el Salmo 17: «El extiende su mano de lo alto para asirme, para sacarme de las profundas aguas; me libera de un enemigo poderoso, de mis adversarios más fuertes que yo… El Señor fue un apoyo para mí; me sacó a espacio abierto, me salvó porque me amaba» (vv. 17-20).

En la segunda parte de nuestro canto de acción de gracias se pasa de la imagen marina a una escena de caza, típica de muchos salmos de súplica (cf. Sal 123, 6-8). Evoca una bestia que tiene entre sus fauces a su presa o una trampa de cazadores que captura a un pájaro.

Pero la bendición expresada por el Salmo nos da a entender que el destino de los fieles, que era un destino de muerte, ha cambiado radicalmente gracias a una intervención salvadora: «Bendito el Señor, que no nos entregó en presa a sus dientes; hemos salvado la vida, como un pájaro de la trampa del cazador: la trampa se rompió, y escapamos» (vv. 6-7). La oración se convierte en este momento en un suspiro de alivio que surge de lo profundo del alma: incluso cuando se derrumban todas las esperanzas humanas, puede aparecer la potencia liberadora divina. El Salmo concluye con una profesión de fe, que desde hace siglos ha entrado en la liturgia cristiana como una premisa ideal de toda oración: « Adiutorium nostrum in nomine Domini, qui fecit caelum et terram – Nuestro auxilio es el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra» (v. 8). El Omnipotente se pone en particular de parte de las víctimas y de los perseguidos «que están clamando a él día y noche» y «les hará justicia pronto» (cf. Lc 18, 7-8).” (Tomado de una catequesis de Benedicto XVI )

San Agustín ofrece un comentario articulado a este salmo. En primer lugar, observa que este salmo propiamente lo cantan los «miembros de Cristo, que han alcanzado la felicidad». En particular, «lo han cantado los santos mártires, quienes habiendo salido de este mundo, están con Cristo en la alegría, dispuestos a retomar incorruptos esos mismos cuerpos que antes eran corruptibles.

En su vida, sufrieron tormentos en el cuerpo, pero en la eternidad esos tormentos se transformarán en adornos de justicia ». Pero en un segundo momento el obispo de Hipona nos dice que también nosotros podemos cantar este salmo con esperanza. Declara: «También nosotros estamos animados por una esperanza segura y cantaremos exultando. No son extraños para nosotros los cantores de este Salmo… Por tanto, cantemos todos con un solo corazón: tanto los santos que ya poseen la corona como nosotros, que con el afecto nos unimos a su corona. Juntos deseamos esa vida que aquí abajo no tenemos, pero que nunca podremos tener si antes no la hemos deseado». San Agustín vuelve entonces a la primera perspectiva y explica: «Los santos recuerdan los sufrimientos que afrontaron y desde el lugar de felicidad y de tranquilidad en el que se encuentran miran el camino recorrido; y, dado que hubiera sido difícil alcanzar la liberación si no hubiera intervenido para ayudarlos la mano del Liberador, llenos de alegría, exclaman: “Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte”. Así comienza su canto. No hablan ni siquiera de aquello de lo que se han librado por la alegría de su júbilo» ( Comentario al Salmo 123, «Esposizione sul Salmo 123» , 3: «Nuova Biblioteca Agostiniana», XXVIII, Roma, 1977, p. 65).

De nuevo en el 2014 volveré a Jerusalén (si Dios quiere) y aunque aquí en casa, puedo rezar este Salmo, revive en mí un eco especial cuando se canta junto al Santo Sepulcro.

 

 

PEQUEÑOS–GRANDES RECUERDOS ( I )

 

Recuerdo que ya tenia reservada plaza en el Seminario “de vocaciones tardías” en Umbrete (Sevilla). La entrada era en el mes de Octubre, pero antes de entrar en el Seminario, y ante la incógnita de que pasaría en los próximos 8 años de estudios, y conociéndome, y con el gran interés que yo tenia de “ver mundo” prepare esta aventura.

Recuerdo que ese mismo año, un día de Julio de 1965 cogi mi mochila, el saco de dormir, una tienda de campaña muy pequeña (en aquella época era muy pesadas y mis pies salían a la intemperie) y con menos de mil pesetas, me marche a ver ITALIA Y LUEGO A ROMA PARA VER AL PAPA. Un viaje en auto-stop. Eran tiempos distintos de los de ahora. El auto-stop comenzaba a verse en nuestras carreteras. No había autopistas, ni en España, Francia e Italia.

Recuerdo mi salida de Valencia en el camión de un amigo a Barcelona. Que largo se me hizo salir de Barcelona, y luego llegadas a La Junquera, Marsella, Mónaco, Milan, Venecia, Bolonia, Florencia y Roma. (De estos lugares ya os hablaré). Pero… vallamos por partes, pues quiero haceros participes del gran corazón de tantas personas que me encontré en mi camino. El trato “tan limpio” de tantas personas que me recogieron en sus coches, furgonetas de reparto e incluso en moto con sidecar. ¡Cuantas gracias tengo que dar a Dios por tantos momentos de solidaridad! ¡Cuantas gracias por el buen corazón de muchas personas que me atendieron! Las gentes se fiaban del joven aseado, pelo cortado, y vestido con normalidad.

Recuerdo que en mi mochila había enganchado una banderita española, banderita española esta, que yo llevaba en mi bicicleta cogida a un alambre, la cual me había servido para ir a las clases de Bellas Artes de San Carlos, en el Barrio del Carmen. Quite la banderita de la bicicleta y la puse en la mochila para que se viera, y la verdad es que muchos de los que me pararon y dejaron subir a su coche el tema era España. Las gentes querían saber de España, pues se estaba abriendo al turismo. España “estaba de moda”, y siempre me preguntaban: ¡¡¡Franco sigue vivo!!! ¿Qué es de su vida? Opiniones y preguntas eran, como podéis imaginar de todos los colores. Gente a favor y gente en contra. Pero que podía decir yo, que pertenecía a una familia donde tenia un padre que se paso la guerra en la cocina de la aviación pelando patatas para la comida de los pilotos aviadores, y por lo tanto, había luchado por geografía en el bando republicano, y una madre con una mente muy limpia, y que ideológicamente era del Sindicato de la aguja y no quería el mal para nadie, y que en la medida de sus posibilidades atendía y acompañaba a gente de los dos bandos. Podéis entender que cuando ella en el año 1944, con 40 años de edad, me trajo al mundo, y siendo yo el “inesperado” me puso los nombres de Rafael Ernesto. Rafael por parte de su hermano muerto en el Bando Nacional y Ernesto el hermano de mi padre, muerto en filas republicanas.

Hoy siendo sacerdote recuerdo con emoción el momento cuando mi madre me contaba estas y otras experiencias positivas que ella vivió en su larga vida. Quizás por esto yo también veo la vida con la Cantimplora ½ llena.

 

 

 

Este Blog tiene la intención de comunicaros mis experiencias pasadas, presentes y mis propias reflexiones.

Tendrán una periodicidad quincenal.