Santa Cecilia en el Museo del Louvre

LA ARQUITECTURA DEL CENTRO PARROQUIAL "SANTA CECILIA"

Hablamos de Centro Parroquial y no sólo de templo porque la actuación engloba otra serie de funciones que se desarrollarán en el futuro, además del templo y edificuo anexo de vivienda y locales parroquiales.

El Centro Parroquial se sitúa en un área de la ciudad caracterizada por una morfología urbana constituida por manzanas rectangulares, de las que se edifican en altura dos de sus laterales, quedando el resto ocupado por un basamento de una planta, generalmente destinado a terciario, o bien como espacio libre (solución tipológica más próxima al concepto urbanístico originario),

Dentro de este contexto, la implantación urbana del centro parroquial se presentaba como una opción entre la analogía o el contraste, es decir entre construir con un resultado volumétrico asimilable al que la edificación residencial ha ido configurando en el barrio (lo que habría supuesto situar el volumen principal alineado con la calle Juan Ramón Jiménez), o bien buscar claramente la diferenciación con objeto de singularizar la intervención, dotando al barrio de un punto focal que permitiera contribuir a su articulación, de una forma semejante a como las plazas y los edificios públicos lo hacen en la ciudad tradicional, contribuyendo así a "monumentalizar la periferia",

Se juzgó más conveniente esta segunda opción por todo lo expuesto, y por la posibilidad que ofrecía (dada la superficie y características del solar sobre el que se actuaba) de crear un elemento de identidad en un área de urbanismo "moderno" carente de una jerarquización de espacios.

El conjunto de edificación y espacios libres que componen la intervención, se estructuran compositivamente en base a dos espacios de referencia claustral, ordenados, aproximadamente, según la diagonal del solar. Uno de ellos, de uso privado, organiza en su perímetro las viviendas para sacerdotes y las oficinas parroquiales, y el otro, de dimensiones mucho mayores y uso público, constituye una plaza formalizada mediante un porticado.

El templo -corazón del centro parroquial- se sitúa entre estos dos espacios, ocupando uno de los ángulos de cada uno: la zona posterior del presbiterio se vincula al claustro-patio de las viviendas y oficinas, apareciendo así constructiva y visualmente en su vida diaria; y en el lado opuesto, la fachada vincula al templo con el claustro- plaza que se abre a sus pies.

El origen compositivo de la! iglesia podemos buscarlo en algunas alteraciones sustanciales del procedimiento tradicional por el que se generaban las tipologías espaciales de la arquitectura religiosa. Así, mientras la solución clásica podemos interpretarla como generada a partir de una sección de tres naves con la central de mayor anchura y altura (o en iglesias de nave única, por ésta y los espacios entre contrafuertes, destinados a capillas) que se desplaza longitudinalmente según generatrices paralelas; en Santa Cecilia, esa misma sección crea el espacio del templo al ser desplazada según generatrices que se focalizan en el altar, resultando progresivamente divergentes con- forme nos alejamos del foco, dando así una planta "en abanico", que aporta ventajas de visualización, acústicas y de sentido participativo de la comunidad, combinada con una sección "basilical" -pero con claro predominio de la nave central- que determina el "carácter" del espacio.

De igual modo, la estructura no "construye" la sección sino las generatrices, mediante vigas metálicas de gran canto y gran luz, dispuestas en abanico convergiendo hacia el altar, donde apoyan en un arco, que a su vez define frontalmente el espacio del presbiterio.

Mención aparte requiere la fachada, en forma de arco de circunferencia, concebida como un muro-continente de 2 m . de espesor, como un edificio autónomo dispuesto bajo la cubierta, que aporta el mayor contenido formal simbólico, de caracterización del edificio.

Pero no se trata de una simple piel, sino que es, como decíamos, un muro-continente (que puede remitir a algunos ejemplos de la arquitectura gótica valenciana, como la fachada de la iglesia de San Nicolás, que en su grueso muro de piedra cobija una escalera que accede al óculo, para poder oscurecerlo o no según las circunstancias del culto), que actúa simultáneamente como fachada exterior del templo y como "retablo" de ese otro templo al aire libre que será la plaza.

Los dos tipos de huecos que aparecen en la fachada responden, consecuentemente, a la peculiaridad de este "muro": unos lo atraviesan totalmente al objeto de iluminar el templo, y otros son huecos únicamente de la cara exterior dado que iluminan el interior del muro.

Por otro lado, en una visión un poco alejada de la fachada, ésta se complementa con la presencia visual de la torre en uno de sus laterales, aunque realmente la misma se ubica en el edificio de oficinas parroquiales y vivienda, como [mal del eje que articula a éste y al edificio de una planta que se proyecta para acoger las salas de catequesis y locales.

La torre está constituida por un prisma de ladrillo, de planta cuadrada, dentro del que se inscribe otro prisma metálico girado 450 respecto al primero, que contiene las escaleras y sobresale por la parte superior, rematandose por una esfera. El cuerpo de ladrillo, se ubica presentando un pequeño vuelo sobre la alineación de fachada, con objeto de que sea visible tangencialmente desde la calle Juan Ramón Jiménez.

El basamento de la torre es el propio edificio destinado a vivienda y oficinas, de la planta cuadrada, y que tal como se dijo anteriormente, se organiza en tomo al patio-claustro, Por sus dimensiones y ubicación, es la pieza que nos vincula con la morfología urbana de la zona, al presentar un ancho coincidente con el de los bloques lineales adyacentes y situarse en la esquina, ayudando a definir las alineaciones de las calles, de las que el resto de los cuerpos edificados se retiran

La plaza, bajo la cual se disponen dos plantas de aparcamientos, constituye la segunda fase del Centro Parroquial,

definiendose espacialmente por una pérgola- columnata perimetral, de simple o doble crujía según la calle a la que recae, y que en su lateral menor es, a su vez, la fachada del pequeño edificio destinado a sala de actos y catequesis, que constituirá la última fase.

 

LA ESTRUCTURA DEL TEMPLO

La estructura del templo está constituida por diez vigas metálicas HEB 1100 de 29 m . de longitud (laminadas en Luxemburgo) que marcan las generatrices del sector circular. Son vigas biapoyadas con un apoyo deslizante en el muro de fachada y un apoyo fijo en el arco de doble curvatura que aparece sobre el presbiterio, arco que divide en dos espacios el templo, permitiendo liberar la zona del altar del elemento estructural, apareciendo un lucernario cenital que posibilita la entrada de luz vertical sobre el presbiterio. La estructura metálica se convierte de esta manera en el elemento fundamental en la composición del espacio interior pues las vigas focalizan la atención sobre el lugar de mayor importancia litúrgica: el presbiterio; el arco marca la separación del mismo con el resto del templo; y el lucernario cenital potencia lumínicamente la importancia de este espacio.

El arco presenta una gran complejidad de ejecución y de montaje debido a que sus piezas se encuentran inscritas virtualmente en un tronco de cono y por tanto tiene doble curvatura.

El forjado y la cubierta del templo van situados entre las vigas metálicas, a media altura, permitiendo que las mismas se manifiesten no sólo por el interior del templo, sino también por la cubierta. Está constituido por un forjado ligero colaborante tipo hairtol a base de una plancha galvanizada grecada y una capa de hormigón de 9 cm. de espesor mínimo con un aislamiento térmico y una lámina de impermeabilización con protección mineral que sirve de acabado.

 

FICHA TECNICA

Arquitectos:

TAULA D'ARQUlTECTURA I URBANISME

Jose Luis Diez Muñoz

Jose Maria Ferrer Franco

Tomás Guitarte Gimeno

Francisco Javier Monteagudo Montesinos

Gerardo Puchol Cervera

Manuel Ros Mora

Aparejadores:

Vicente Andrés

Carlos Diéz Muñoz

Jose Manuel Vazquez

 

 


 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

HISTORIA DE NUESTRA PARROQUIA

 

La Parroquia de Santa Cecilia, es relativamente reciente, pues fue erigida el 21 de noviembre de 1957. (B.O.A. Pág. 497).Se realizo un nombramiento de párroco en la persona del Rvdo. D. Miguel Canet. Ahora bien no tiene puertas abiertas de templo hasta mucho mas tarde con el nombramiento del Rvdo. D. Luis Bernat Cervera.

El libro sacramental de Bautismo tiene diligencia de apertura el 14 de Diciembre de 1971, el primer bautismo fecha de uno de enero de 1972. La parroquia estaba situada en un bajo comercial con cabida para 100 personas, en la calle Oltá 45

El 17 de septiembre de 1989, toma posesión de la parroquia el Rvdo. D.Rafael Ernesto Gomar Martinez con el encargo del Arzobispo D. Miguel Roca Cabanellas, de edificar el nuevo templo de Santa Cecilia en un solar de cerca de 5.500 m2 y a los pocos días, el 26 de noviembre de ese mismo año, el Arzobispo de Valencia D. Miguel coloca la primera piedra del futuro templo en el solar destinado. A esta celebración acudieron autoridades eclesiasticas, los dos párrocos anteriores, asociación de vecinos, representantes de colegios de la zona, y las tres comisiones de falla con más de un centenar de falleras y falleros, portando las imagenes de la Virgen de los Desamparados y de Santa Cecilia, y una afluencia de gente de más de mil personas, todos los cuales traian, una pequeña piedra con su nombre que depositaron en la arqueta, y que representaba el donativo que habian realizado para el inicio de obra.

Las obras dieron comienzo el 2 de abril de 1991. La empresa constructora fue Valenciana de Cementos con el nombre de Prohosa 2.S.L. Los arquitectos lo formaban el despacho de Taula D'ARQUITECTURA I URBANISME.

El 5 de noviembre de 1991, el Sr. Arzobispo D. Miguel, visitó las obras del nuevo templo y complejo parroquial quedando impresionado por la evolución de los trabajos. Fue noticia en los medios de comunicación esta visita con el titular: "El arzobispo se puso el casco".

El 22 de noviembre, festividad de Santa Cecilia, el Obispo auxiliar D. Rafael Sanus bendijo las tres nuevas campanas. Estas son las inscripciones en valenciano que llevan las campanas:

Santa Cecilia ."En memòria del Arquebisbe en Miquel Roca i Cabanillas".

San José :En memòria d'en Francesc Songel i N'Empar Garcia.

San Rafael : En memòria d´en Pere Gomar i Na Remei Martínez

El Nuevo Templo fue consagrado por el nuevo arzobispo de Valencia D. Agustin García-Gasco Vicente, el día 12 de diciembre de 1992.