2º Año. Tema 1

 

La escucha de la Palabra de Dios

 

*.-En primer lugar decir que: Es recomendable, o mejor “necesario” haberse leído el tema antes de participar en el encuentro.

*.-En cursiva algunas recomendaciones para la dinámica de grupos.

 

ORACION INICIAL ( La leen todos juntos )

 

1º.- ESCUCHAMOS: Lectura del EVANGELIO ( Lee el animador)

El resumen de estos apartados siguientes tiene el fin de RECORDAR lo que cada uno ha leído en su casa anteriormente.

Breve análisis del texto, situación.

Contexto

La segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo forma parte de las denominadas cartas pastorales (las dos cartas a Timoteo y la carta a Tito), dirigidas en nombre del apóstol a los responsables de las comunidades cristianas locales, concretamente a Éfeso y a Creta.

Pablo ha querido legar en ella los contenidos más importantes de toda su enseñanza

Los dirigentes de la comunidad tienen la tarea de cui dar y vigilar el depósito de la fe que han recibido, la revelación que Dios nos ha comunicado, frente a los falsos maestros de los que hay que alejarse.

 

Texto El v. 14 presenta una contraposición con el versículo anterior. Frente a los malvados y embaucadores, Timoteo es llamado a permanecer en la verdad que ha conocido. No se ha tratado sólo de un aprendizaje intelectual, de conocimientos, sino de una iniciación en la fe.

Timoteo ha recibido formación en la Sagrada Escritura , que lógicamente se refiere al Antiguo Testamento. Esto nos indica que en la familia había ya una tradición de fe, de la que formaba parte el conocimiento y la instrucción en la Palabra de Dios. Esa salvación se produce por medio de Jesucristo, que se convierte en el intérprete de toda la Escritura. Todo el Antiguo Testamento hace referencia pues a Jesús de Nazaret,

El v. 16 comienza con la afirmación que la Escritura es inspirada por Dios. Eso supone el reconocimiento de la importancia que tiene para la vida de los cristianos en general y para los responsables de la comunidad en particular. En definitiva, la Palabra de Dios nos lleva a la perfección, a la plenitud de vida, y nos dispone para la realización de toda obra buena.

Contenido principal

El contenido de esta Escritura es un don que recibimos. No lo creamos ni lo determinamos nosotros sino que nos es entregado. Es lo que llamamos tradición. Timoteo lo recibe de su madre y de su abuela. Es esa transmisión la que se produce de generación en generación, tanto en la sucesión apostólica como en el mismo pueblo fiel.

Es central la afirmación de Pablo en la que declara que la salvación nos viene por la fe en Cristo Jesús. Esto significa que Jesús es la clave interpretativa de toda la Escritura, que toda la Palabra nos habla de Cristo y que hemos de buscar esta referencia en todos los textos. Como decía San Jerónimo, "ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo". Por tanto, no podemos dejar a un lado ninguno de los libros tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, ya que todos, ellos nos están comunicando una verdad que nos acerca a Jesús.

También nos habla el breve texto del concepto de inspiración. Es la afirmación de que Dios habla y de que su Palabra viva llega a nosotros en palabra humana, que somos capaces de entender.

 

1.3 La Palabra nos interpela. ( Lee el animador)

 

2º.- REFLEXIONAMOS

2.1 Exposición del tema. Resumen del Tema. (Uno de los miembros del grupo lee esta página 35)

Desarrollo del tema

"Cuando encontraba palabras tuyas, las devoraba; tus palabras eran mi gozo y la alegría de mi corazón" (Jer 15,16). La experiencia del profeta Jeremías es la que estamos llamados a reproducir cada uno de nosotros. Es cierto que todos sabemos que en la Biblia se encuentra la Palabra de Dios, pero hemos de personalizar este conocimiento. “...encontrar palabras tuyas..." significa descubrir que una palabra concreta es pronunciada en este momento por Dios y dirigida a mí, para iluminar el momento particular que vivo, para llenar mi corazón de alegría, para traer una palabra de esperanza en las circunstancias que vivo.

La Iglesia, como comunidad creyente, está llamada a ayudar a todos sus miembros a crecer en esa experiencia de acercamiento a la Palabra y ponerse ella misma, a su vez, a la escucha de este mensaje de salvación.

 

La palabra como fuente de toda acción en la Iglesia

La Palabra de Dios es un don que tiene la capacidad de revelar no sólo el rostro entrañable del Padre, sino también iluminar lo más profundo de nuestro propio ser y descubrir los deseos e intenciones de nuestro corazón. Por eso es necesario que la conozcamos y la utilicemos cotidianamente.

En un mundo que busca lo útil y eficaz, no podemos dejar de reconocer la eficacia de la Palabra en su intención de facilitar el acceso del hombre a Dios y de transformar su vida en el amor. Así pues, la Palabra nos ha de llevar a la fe, la fe a la esperanza y la esperanza al amor. Si no lo vivimos así, si la lectura de la Palabra no nos lleva a amar más y mejor, es que hay algo que no estamos haciendo bien.

La Palabra no sólo se puede oír, no sólo tiene una voz, sino que tiene un rostro que podemos ver: Jesús de Nazaret (cf. VD 12). Por tanto, la Palabra nos lleva al encuentro con Jesucristo. Dado que es el Verbo, de quien nace la Iglesia, la comunidad de los creyentes, así también toda la actividad eclesial, debe tener su fuente en la Palabra, particularmente la acción evangelizadora.

 

La palabra en lo celebración litúrgica.

La Iglesia es el espacio en el que la Palabra encuentra su verdadero lugar y significado, ya que no es un fenómeno cultural, sino fundamentalmente religioso. Dentro de la Iglesia, un momento destacado para la proclamación y escucha de la Palabra es la asamblea litúrgica, la reunión celebrativa de los cristianos. En toda reunión litúrgica, que comenzamos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, allí está presente el Señor y podemos encontrarnos con Él.

 

Celebración de los sacramentos

"La Liturgia de la Palabra es un elementa decisivo en la celebración de cada sacramento de la Iglesia" (cf. La interpretación de la Biblia en la Iglesia, IV, C). La eficacia de la Palabra de Dios se expresa de un modo singular en la celebración de los sacramentos, ya que la Palabra realiza lo que dice. Esto sirve para todos los sacramentos, pero de manera particular para el sacramento de la Eucaristía. La celebración de la Eucaristía nos presenta un doble altar: el altar de la Palabra y el altar eucarístico. Palabra y Eucaristía se pertenecen tan íntimamente que no se puede comprender la una sin la otra (cf. VD 54-55). En este mismo sentido, la Exhortación apostólica nos habla de la sacramentalidad de la Palabra. Del mismo modo que Jesús está realmente presente en las especies del pan y del vino, que al consagrarse se convierten en su Cuerpo y su Sangre, también en la proclamación de la Palabra de Dios en la celebración reconocemos que es Cristo mismo quien está presente y se dirige a nosotros. No hemos de dejar caer, pues, ninguna de las palabras que se proclaman.

Celebración de la Palabra

Además de la Liturgia de la Palabra, en la celebración sacramental también se nos invita a promover momentos de celebración de la Palabra en nuestras comunidades cristianas.

La palabra en la espiritualidad cristiana

Finalmente nos detenemos para considerar el uso de la Palabra que cada uno de los cristianos puede hacer personalmente. La Escritura es fuente de la espiritualidad cristiana.

 

La oración y La Lectio Divina

Toda la Sagrada Escritura puede convertirse en objeto de nuestra oración. Un método clásico y que este Itinerario ha asumido como propio es la Lectio Divina. Se ha explicado suficientemente para que sea puesta en práctica, tanto a nivel individual como en la oración comunitaria.

 

La lectura de la Palabra

Además de una lectura orante, la constitución Dei Verbum también recomienda una lectura asidua fundamental-mente a los consagrados, pero también a todos los fieles cristianos 'Porque el desconocimiento de las Escrituras es desconocimiento de Cristo"'. La Palabra es para todos y por ello todos debemos sentirnos llamados a conocer por medio de la lectura esta fuente de la Revelación. El conocimiento y la lectura de la Palabra también nos llevará a ser testigos de esta buena noticia y comunicadores de la historia de salvación que Dios quiere hacer con cada uno de los hombres y mujeres de nuestra generación.

La formación bíblica

En muchas ocasiones hemos encontrado dificultades al leer o profundizar en la palabra. Hay textos que no entendemos por la distancia cultural e histórica que nos separa del momento en que fueron escritos. La misma Exhortación Verbum Domini llama a algunos textos páginas "oscuras" de la Biblia (cf. n. 42). Todo esto no debe desanimarnos ni desmotivarnos, sino más bien reconocer que necesitamos una mayor formación bíblica.

2.2 PREGUNTAS PARA EL DIÁLOGO

Cada grupo vera sus propias inquietudes y propondrá sus preguntas.

3º.- ORAMOS JUNTOS.

Se realizara como lo pone el libro. Se puede al terminar de leer el Salmo hacer la Oración del pobre, que significa repetir alguna frase.

 

 

 

 

1º Año. Tema 1

 

La Iglesia en el mundo actual. Retos y desafíos

 

*.-En primer lugar decir que: Es recomendable, o mejor “necesario” haberse leído el tema antes de participar en el encuentro.

*.-En cursiva algunas recomendaciones para la dinámica de grupos.

 

ORACION INICIAL ( La leen todos juntos )

 

1º.- ESCUCHAMOS: Lectura del EVANGELIO ( Lee el animador)

El resumen de estos apartados siguientes tiene el fin de RECORDAR lo que cada uno ha leído en su casa anteriormente.

Breve análisis del texto, situación.

1.2 El libro de la gloria.

En la primera parte del evangelio de Juan se han mostrado los signos con los que Jesús se reveló como el Hijo de Dios. Éstos son los que dan nombre a esta parte del evangelio conocida como "Libro de los signos" y concluye de la siguiente manera: "Habiendo hecho tantos signos delante de ellos, no creían en él (12,37).

El texto que nos ocupa lo encontramos en la segunda parte del evangelio conocida como el "Libro de la pasión o de la gloria" o también "de la revelación de Jesús a los suyos" (Jn 13-20). Éstos son "los suyos" que forman la nueva familia de los hijos de Dios (20,17).

1.- el primero corresponde a la Cena, e incluye textos de distinto género, como son el relato del lavatorio de los pies, los discursos de despedida y la oración de Jesús (caps.13-17);

2.- el segundo es una narración continuada de los acontecimientos de la pasión y la resurrección (caps.18-20 [y 21]).

 

Su mensaje a los discípulos

Jn 15,18-25 Trata sobre las persecuciones del mundo contra Jesucristo y sus discípulos. No se habla de las persecuciones del imperio romano contra los cristianos, sino de las que éstos debieron sufrir por parte de sus compatriotas judíos. El motivo de las persecuciones es, en este caso, el reconocimiento de Jesús como Hijo Único de Dios. El mundo del que se habla aquí es la humanidad que se resiste a aceptar a Jesús como el que revela al Padre, y manifiesta actitudes agresivas contra él y sus discípulos.

Si el Señor fue perseguido, sus discípulos también serán perseguidos, pero si el Maestro fue escuchado, también ellos serán escuchados. Los que persiguen a Jesús y a sus discípulos lo hacen porque no conocen al Padre. Tienen una falsa idea de Dios, y por esa razón están incapacitados para reconocer en Jesús al enviado que viene a revelarlo.

En medio de los textos que hablan del odio del mundo (15,18-25) y el anuncio de las persecuciones (16,1-4a), se intercala un nuevo anuncio de la venida del Paráclito. Se explícita aquí otro de los sentidos que tiene este nombre. El Paráclito es llamado "Espíritu de la verdad", como en 14,17 y 16,13: "Como Jesús es la revelación de la plenitud de verdad de Dios, el Espíritu es la revelación de la verdad que es Jesús" (Brown).

 

1.3 La Palabra nos interpela

Nuestro texto, con esta consideración sobre el odio del mundo, completa la contemplación de la alegoría de la vid y los sarmientos. Los discípulos están tan unidos a Jesús como los sarmientos a la vid. Permaneciendo en esta unidad, ellos reciben el amor con el que el Padre ama a Jesucristo, pero también son destinatarios del odio con el que el mundo condena y lleva a la muerte a Jesús. ¿Somos conscientes de que esta unión tan estrecha a la vid que es Cristo, nos expone al rechazo que él mismo conoció?

Jesús presenta una explicación del aparente fracaso de su ministerio: el desconocimiento del Padre que lo ha enviado; el odio contra el revelador llega a Dios mismo. ¿Qué ideas falsas tiene el mundo de Dios? ¿No es esto un acicate para nosotros, discípulos misioneros, para profundizar en la imagen del Dios que vivimos y transmitimos a nuestro alrededor? ¿Mi imagen de Dios coincide con la que presenta Jesús en el Evangelio?

Por último, Jesús promete a los discípulos el envío del Paráclito que los convertirá en testigos suyos. De esta manera nos reorienta también hoy a nosotros hacia el mundo: la comunidad cristiana animada por el Espíritu de verdad continúa haciendo oír su palabra. ¿Soy consciente de la fuerza del Espíritu que dirige e impulsa mi vida y la vida de la Iglesia? ¿Qué experiencia tengo de ello y puedo compartir con mis compañeros de grupo?

 

 

2º.- REFLEXIONAMOS

2.1 Exposición del tema. Resumen del Tema. (Uno de los miembros del grupo lee esta página 39)

Desarrollo del tema

¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio! (1 Cor 9,16). La Iglesia entera podría hacer suyas estas palabras de San Pablo, porque, si ella existe para algo, es precisamente para evangelizar. Justo este mandato es el que recibió del Señor resucitado: Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación (Mc 16,15).

Estos retos que el mundo actual plantea a la Iglesia serán el principal objeto de nuestra reflexión en este tema.

1. Los desafíos permanentes de lo Iglesia

En su Exhortación apostólica Evangelii Gaudium, el papa Francisco, hablando sobre la acción evangelizadora, afirma: «Si bien esta misión nos reclama una entrega generosa, sería un error entenderla como una heroica tarea personal, ya que la obra es ante todo de Él, más allá de lo que podamos descubrir o entender. Jesús es "el primero y el más grande evangelizador”» (n. 12).

Este desafío permanente es la fidelidad al Señor. Si quiere ser auténticamente evangelizadora, la Iglesia no puede olvidar nunca que esta obra no es suya, sino del Señor. De ahí, de esta exigencia de fidelidad, le viene a la Iglesia el desafío de vivir en un permanente dinamismo de conversión a su Señor. Ten celo y conviértete (Ap 3,19),

Ahora bien, la Iglesia no sólo desarrolla su vocación evangelizadora fijando la mirada en el Señor, sino también dirigiéndola hacia el mundo, que es el destinatario de la evangelización: Id al mundo entero... son las palabras del mandato misionero que la Iglesia ha recibido del Señor, y por eso, de su misma vocación evangelizadora, le surge a la Iglesia un segundo desafío, que consiste en estar siempre atenta a los hombres y mujeres a los que está llamada a evangelizar. El papa Francisco lo dice con palabras sencillas pero llenas de profundidad: «La misión es una pasión por Jesús pero, al mismo tiempo, una pasión por su pueblo» (Evangelii Gaudium, n. 268).

Se trata de una Iglesia en cuyo corazón encuentran eco los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres, una Iglesia que se siente íntima y realmente solidaria del género humano y de su historia (Gaudium etspes, n.1).

2. Los retos del mundo actual a la Iglesia

La Iglesia debe escrutar esas provocaciones que le vienen del mundo en el que vive, para discernir los caminos por donde mejor puede desarrollar su misión evangelizadora. ¿Y cuáles son los principales retos que nos plantea el mundo actual? El papa Francisco, en Evangelii Gaudium, apunta algunos de estos desafíos.

Volver a lo esencial

Nos habla el Papa de un mundo que aparece marcado por la crisis de las grandes ideologías, lo cual ha generado una desconfianza y una indiferencia ante todos los grandes mensajes de la humanidad, también -claro está- hacia el Evangelio (cf. Evangelii Gaudium, n. 61). La respuesta de la Iglesia no puede ser la de encerrarse en una pastoral de la autopreservación (n. 27), sino en volver al corazón del Evangelio, a lo esencial, que es el anuncio del amor de Dios por nosotros (n. 36).

Despertar al laicado

Una sociedad así supone un claro desafío para una Iglesia, compuesta en su inmensa mayoría por laicos, que están llamados -en virtud del Bautismo- a asumir responsabilidades en ella. Por eso dice el Papa: «Ha crecido la conciencia de la identidad y la misión del laico en la Iglesia [...] Pero la toma de conciencia de esta responsabilidad laical que nace del Bautismo y de la Confirmación no se manifiesta de la misma manera en todas partes.

Predominio de lo pastoral sobre lo administrativo .

Hay, por tanto, en estos grandes centros urbanos muchos hombres y mujeres heridos, al borde del camino, lo cual supone también un reto para la Iglesia: «los cristianos insistimos en nuestra propuesta de reconocer al otro, de sanar las heridas, de construir puentes, de estrechar lazos y de ayudarnos "mutuamente a llevar las cargas" (Gál6,2»> (n. 67).

Una Iglesia pobre para los pobres

Nuestro mundo sabe cuáles son las terribles consecuencias de una economía deshumanizada. Lo lleva experimentado intensamente en estos años de crisis económica global. Es una «economía de la exclusión», una economía que mata, porque establece un predominio del dinero sobre los hombres y sobre la sociedad (Evangelii Gaudium, nn. 53.55). En un mundo así, el reto de la Iglesia es el de no dejarse enredar por la seducción de las riquezas, sino hacer una verdadera opción por los pobres. «Quiero una Iglesia pobre para los pobres” (n.198)

El desafío de la comunión

Finalmente, el nuestro sigue siendo un mundo «lacerado por las guerras y la violencia, o herido por un difuso individualismo que divide a los seres humanos y los enfrenta unos a otros en pos del propio bienestar» (Ev Gaudium, n. 99).

«Que todos puedan admirar cómo os cui dáis unos a otros, cómo os dais aliento mutuamente y cómo os acompañáis [...] Es lo que con tantos deseos pedía Jesús al Padre: "Que sean uno en nosotros [...] para que el mundo crea" (Jn 17,21). En fin, que el desafío de evangelizar no como una obligación pesada o como algo rutinario, que más o menos se tolera, sino «evangelizar con espíritu» (n. 261), es decir, sin más motivación que el ardor del Espíritu Santo en el corazón de los cristianos.

2.2 PREGUNTAS PARA EL DIÁLOGO

Cada grupo vera sus propias inquietudes y propondrá sus preguntas.

3º.- ORAMOS JUNTOS.

Se realizara como lo pone el libro. Se puede al terminar de leer el Salmo hacer la Oración del pobre, que significa repetir alguna frase.

 

1º Año. Tema 2

 

Los laicos y su participación activa y responsable en la misión de la Iglesia

 

*.-En primer lugar decir que: Es recomendable, o mejor “necesario” haberse leído el tema antes de participar en el encuentro.

*.-En cursiva algunas recomendaciones para la dinámica de grupos.

ORACION INICIAL ( La leen todos juntos )

1º.- ESCUCHAMOS: Lectura de 1 Pedro 2, 2-10 ( Lee el animador)

El resumen de estos apartados siguientes tiene el fin de RECORDAR lo que cada uno ha leído en su casa anteriormente.

Breve análisis del texto, situación.

1. La carta de Pedro

La Iglesia a que se dirige esta carta es una comunidad muy diversa donde todos tienen, no obstante, el mismo acceso a Cristo: las Escrituras, camino para descubrir la presencia de Dios en el "hoy" que les corresponde vivir.

2. EL mensaje de Pedro a la comunidad

El texto invita a los cristianos a ansiar la "leche espiritual no adulterada", alusión al intenso deseo que los lactantes sienten hacia el alimento materno. No es un mero mandato. Para la fe no bastan las emociones. Quien ha experimentado lo bueno que es el Señor (cf. Sal 34,9; 1 Pe 2,3) desea gustarlo cada vez más, tiende -y ha de tender- a saciarse del alimento puro y espiritual: el conocimiento de Dios.

Los aspectos de esa "piedra viva" que es Cristo (cf. Is.28,16) se aplican también de modo similar al conjunto de los cristianos: abandonada la estéril existencia como individuos aislados, los cristianos entran a vivir en la Casa construida sobre Cristo, escuchan, se alimentan, dan vida y se convierten a su vez en "piedras vivas" de la Iglesia. Creer que Dios no defrauda es edificar sobre esta piedra que es Cristo, tener la misma confianza de Cristo en su Padre. En esto consiste el sacerdocio espiritual al que cada cristiano está llamado.

3. La madurez del cristiano: Ser edificado en Cristo

No se trata de una mera acumulación mental de nociones o normas, sino de disfrutar cada vez más de una mayor experiencia personal de la bondad de Dios. La "leche espiritual no adulterada" que el cristiano ha de recibir consiste en reconocer y gustar la misericordia divina, iluminación proporcionada principalmente por la Palabra de Dios acogida en la Iglesia. Creciendo por la acogida creyente de esa interpretación verdadera, el cristiano se acerca al Señor, puesto que dicha interpretación verdadera es, precisamente, Cristo, su vida y su palabra. En la medida en que acogemos su Persona y su Vida como la clave de nuestra persona y de nuestra vida, Cristo ocupa cada vez más el lugar que le corresponde en nuestra vida y en la vida de la Iglesia: ser cimiento y cima.

Quienes pretenden una vida sin pasión ni cruz rechazan a Cristo y a quienes viven como él. Pero quienes aceptan su Palabra establecen una relación con Cristo que transforma la propia vida y, por tanto, las relaciones con los demás. En este edificio que es la Iglesia, los que eran no pueblo, individuos yuxtapuestos, ahora son "pueblo de Dios". Los que no habían alcanzado misericordia, ahora, beneficiados por la misericordia, son también depositarios, anunciadores y promotores de la misma.

1.3 La Palabra nos interpela

Este apartado debería es de esperara que cada miembro lo ha leído y meditado. Es momento de dar en común su reflexión si lo desea.

2º.- REFLEXIONAMOS

2.1 Exposición del tema. Desarrollo del Tema

Este segundo tema del Itinerario Diocesano de Evangelización, después de conocer los retos y desafíos de la Iglesia, se centra en los fieles laicos, quiénes son, cuáles son sus tareas en la Iglesia, cómo realizan, "según su condición, la misión del pueblo cristiano en la Iglesia y en el mundo". Nos detendremos en dos aspectos. Por una parte veremos cuál es la tarea de los laicos en la Iglesia y por otra cuál es su aportación en las realidades del mundo.

1. ¿Qué se entiende por fieles Laicos?

"Por laicos se entiende aquí a todos los cristianos, excepto los miembros del orden sagrado y del estado religioso reconocido en la Iglesia. Son , pues, los cristianos que están incorporados a Cristo por el bautismo, que forman el Pueblo de Dios y que participan de las funciones de Cristo, Sacerdote, Profeta y Rey. Ellos realizan, según su condición, la misión de todo el pueblo cristiano en la Iglesia y en el mundo" (Lumen Gentium 31). A los laicos también les corresponde la misión de la Iglesia, el anuncio del Evangelio. Descubrir y reconocer los carismas y servicios que los fieles laicos han de llevar a cabo será tarea de los obispos. Todas Las personas que pertenecen a la Iglesia participan del sacerdocio de Jesucristo. Todos los miembros del Pueblo de Dios, es decir, de todos los fieles, es la igualdad radical en cuanto a la dignidad -todos son Iglesia en la misma medida- Id en cuanto a la actividad o responsabilidad en la consecución de la misión única de la Iglesia. Por lo tanto, laicos, religiosos y pastores, participan de la única misión de Cristo; el anuncio de la Buena Noticia.

2. La participación de los laicos en La misión de la Iglesia.

2.1. El laico, Iglesia en el mundo

Con palabras del Decreto Apostolicam actuositatem, n° 2, ésta consiste en «hacer partícipes a todos los hombres de la redención salvadora -santificación personal de sus miembros y cooperación de éstos en el acercamiento a Dios y santidad de los demás- y, por medio de ellos, conseguir que todo el mundo (el orden temporal) se oriente verdaderamente hacia Cristo».

De ahí surge la expresión sobre lo que es «propio y peculiar» de los laicos (no «exclusivo»), que es su «carácter secular», es decir, los laicos son «Iglesia en el mundo». La misión propia de los laicos es ser fermento del Evangelio en las realidades temporales.

2.2. Testimonio de vida

La participación y la presencia del laico en las realidades del mundo no es algo opcional sino que forma parte de su misma vocación, es su lugar en el mundo y es su modo peculiar de hacer presente y llevar adelante la misión de la Iglesia: «Ni la atención de la familia, ni los otros deberes seculares deben ser algo ajeno a la orientación espiritual de la vida» (Apostolicam actuositatem 4). (Un miembro del grupo lee lo que nos dice el Papa Francisco en página 77 del libro).

2.3. Presencia en las estructuras del mundo

Los fieles laicos ya están en el mundo. No se trata de "ir al mundo" porque ya lo están. En él viven, trabajan, se relacionan. Y en él han de dar testimonio de la fe, del encuentro personal con el Señor resucitado. Es cierto que esta presencia en el mundo, sin más, no garantiza una auténtica y verdadera evangelización. Hay que estar presente "con los sentimientos de Cristo".

2.3.1. Familia.

La vida familiar es uno de los campos prioritarios de realización de la vocación específica de los laicos. La acción más urgente deberá situarse en el cui dado y cultivo de la vida familiar en los siguientes ámbitos:

-Casarse en el Señor no es un asunto meramente individual y privado. Es además de un proyecto social, la realización de un proyecto de vida original y personal, en el que Dios está presente como vocación, un proyecto en vistas a la colaboración con el proyecto creador y salvador de Dios en Cristo, de instauración de Dios en la historia. Un proyecto en el que no deben perderse de vista valores como el amor, el trabajo, la transmisión de la vida, la educación en los valores fundamentales, la defensa de la vida, la convivencia y la relación personal.

-Recuperar la familia como auténtica y primera comunidad eclesial o "iglesia doméstica". Ella es la primera escuela de la vida cristiana, y en ella la persona se abre a las necesidades de la sociedad en que vive.

-Crear estructuras de misericordia y reconciliación, donde la Iglesia se haga presente no a través de condenas moralistas, sino "mostrando su corazón materno" (CF. Familiaris Consortio 33) La familia ha de estar siempre abierta a la gran familia humana y debe hacer suyos los anhelos y aspiraciones de las familias más pobres.'

2.3.2. Mundo laboral y profesional.

Se necesita humanizar los ámbitos laborales y profesionales. Humanizar supone promover el redescubrimiento de la dignidad inviolable de cada persona, la "tarea central y unificante del servicio que la Iglesia y en ella los fieles laicos, están llamados a prestar a la familia humana" (Christifideles laici 37).

2.3.3. Cultura.

Frente a la cultura de la violencia, todos estamos llamados a promover una cultura del diálogo y de paz en la justicia. Habrá que estimular la recreación de foros sobre las situaciones necesitadas de reconciliación, de perdón, de paz, donde se pusieran de relieve y denunciaran todas las formas de exclusión, de violencia, de anatemas y fundamentalismo existentes en nuestro mundo.

2.3.4. El mundo político.

La fe ha de expresarse y encarnarse en la opción y praxis política de los creyentes y, de alguna manera, la informa o influye en ella. No es legítimo privatizar la fe separándola de la política.

2.4. La acción del laico en la Comunidad Eclesial.

El apostolado seglar

"Los seglares tienen su papel activo en la vida y en la acción de la Iglesia, como partícipes que son del oficio de Cristo sacerdote, profeta y rey. Su obra dentro de la Iglesia es tan necesaria que sin ella el mismo apostolado de los pastores muchas veces no puede conseguir plenamente su efecto" (Apostolicam actuositatem 10).

2.4.1. En la acción profética.

"Los laicos cumplen también su misión profética evangelizando, con "el anuncio de Cristo comunicado con el testimonio de la vida y de la palabra". En los laicos, esta evangelización "adquiere una nota específica y una eficacia particular por el hecho de que se realiza en las condiciones generales de nuestro mundo" (Lumen Gentium 35)

2.4.2. En la acción litúrgica.

Están llamados a tomar parte activa en la celebración litúrgica en tareas y servicios concretos de monitores, lectores, cantores o participación en la ambientación del espacio celebrativo, junto con los presbíteros y otra misión que pueden realizar determinados laicos son las celebraciones de la Palabra en ausencia del presbítero.

2.4.3. En la acción y servicio de la Caridad.

Han de organizar, coordinar y animar a la comunidad desde la clave del amor fraterno, canalizando y organizando la opción por los pobres de la comunidad,

2.4.4. En la comunión fraterna.

Participando en los órganos de comunión existentes en la comunidad: Consejos de Pastoral y de Economía.

2.2 PREGUNTAS PARA EL DIÁLOGO

Cada grupo vera sus propias inquietudes y propondrá sus preguntas.

3º.- ORAMOS JUNTOS.

Se realizara como lo pone el libro. Se puede al terminar de leer el Salmo hacer la Oración del pobre, que significa repetir alguna frase.

 

 

1º Año. Tema 3

 

La parroquia, comunidad de discípulos misioneros

 

*.-En primer lugar decir que: Es recomendable, o mejor “necesario” haberse leído el tema antes de participar en el encuentro.

*.-En cursiva algunas recomendaciones para la dinámica de grupos.

ORACION INICIAL ( La leen todos juntos )

1º.- ESCUCHAMOS: Lectura de Hechos 2, 37-47 ( Lee el animador)

El resumen de estos apartados siguientes tiene el fin de RECORDAR lo que cada uno ha leído en su casa anteriormente.

Breve análisis del texto, situación.

1. El inicio de la vida de la comunidad

El libro de los Hechos de los Apóstoles constituye la segunda parte de la obra del evangelista San Lucas. Tras la Ascensión de Jesús al cielo, narrada en el capítulo 1, el libro de los Hechos se convierte en el evangelio del Espíritu Santo. El acontecimiento de Pentecostés va a marcar la vida de la comunidad naciente, narrada en este libro.

El desarrollo del libro responde al contenido del versículo 1,8: "recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que va a venir sobre vosotros y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría y hasta el confín de la tierra". La misión de la comunidad, una vez que han recibido la fuerza del Espíritu, se centra en la ciudad de Jerusalén. Con posterioridad, una persecución provocará la salida hacia Judea y Samaría que produce la extensión del evangelio en estas regiones. Más tarde, Pablo, el apóstol de los gentiles, diseminará la noticia de Jesús hasta los límites de la civilización conocida en ese momento.

En Jerusalén, los apóstoles, encabezados por Pedro, se convierten en valientes testigos que comunican su experiencia con el Señor. Son los discursos Kerygmáticos (cf. 2, 14-36; 3, 12-26; 4,8-20) que con un lenguaje muy directo, expresan el contenido nuclear de la fe: la noticia de Jesús, su muerte y resurrección.

2. La comunidad cristiana

El texto objeto de este tema se puede dividir en dos partes: la reacción de los oyentes al discurso de Pedro (vv. 37-41) y la descripción de la primera comunidad de los creyentes y su modo de vida (vv. 42-47).

2.1. Respuesta de los oyentes (vv. 37-41) El anuncio de Pedro no deja impasible al auditorio. Lucas lo expresa muy bien con un verbo que significa una conmoción profunda ”se le traspasó el corazón”. Pedro despierta en los oyentes una doble esperanza. Dios ha resucitado al crucificado y con ello la muerte ha sido vencida. La reacción inmediata del público se formula en forma de pregunta: ¿Qué tenemos que hacer? El camino que les propone es la conversión y el bautismo. Los efectos del bautismo son el perdón de los pecados que viene a sanar la conciencia de culpa por la condena a Jesús y la pasividad o colaboración con ella; y la recepción del don del Espíritu Santo que les hace partícipes de la condición mesiánica de Jesús. Esta propuesta de Pedro los convierte a su vez en testigos, ya que han de comunicar esa promesa de salvación a sus hijos y a los que se sienten lejos del Señor.

Por lo que respecta al número de los convertidos, lo importante no es la cantidad objetiva sino el hecho de que la predicación pública movía a conversiones masivas. En Hch 4,4 también se dice tras un discurso de Pedro que fueron cinco mil hombres los que creyeron.

2.2. La comunidad de los creyentes . Los convertidos y bautizados quedaban vinculados a la comunidad de los creyentes y a continuación se nos describen las características de esta comunidad, los elementos que la definían.

La enseñanza de los apóstoles. Formar parte del grupo de discípulos de Jesús supone un aprendizaje y, por tanto, una enseñanza. El contenido de esta enseñanza lógicamente debía corresponder a la experiencia de la vida pública de Jesús, a sus palabras y también a sus acciones, a su manera de ser y de estar en medio de la gente; y fundamentalmente a su Pasión, Muerte y Resurrección.

La comunión de vida. De la enseñanza de los apóstoles se deduce un estilo de vida concreto que está marcado por la comunión. Todos los creyentes viven en comunión y esto significa la relación de fraternidad que se establece entre ellos. En la comunidad cristiana ya no deben existir barreras de ningún tipo, ni por la procedencia judía o gentil, ni por la clase social, ni por la lengua o raza.

La fracción del pan. Desde su origen, la comunidad cristiana va a vivir como propio y distintivo cumplir el mandato de Jesús en la Última Cena : «Haced esto en memoria mía». Uno de los primeros nombres que recibe esta celebración memorial es el de "fracción del pan". Por ello la comunidad cristiana es una comunidad eminentemente eucarística.

La oración. Finalmente , el cuarto elemento que define la comunidad cristiana es la oración. Obviamente la oración puede realizarse de manera personal, como los apóstoles habían visto que Jesús hacía, retirándose a lugares apartados. Pero también puede formar parte de la vida comunitaria.

Estos cuatro rasgos de la comunidad se reflejaban también en unas actitudes concretas de la vida ordinaria de cada uno de sus miembros. La comunión afectaba a toda su vida, no sólo a un aspecto o parte de la misma, sino a todo (bienes, proyectos, espiritualidad, conocimientos...). Otra actitud propia de los primeros cristianos era su libertad frente a los bienes materiales. Los que entraban a formar parte de la comunidad vivían su condición cristiana de modo constante.

Finalmente nos dice el v.46 que tomaban el alimento, y por tanto vivían, con alegría y sencillez de corazón. La alegría debió ser una actitud que marcó la vida de los cristianos y que era especialmente atractiva. Todo esto hacía que los cristianos fueran bien vistos por sus vecinos y que la evangelización se realizara más por contagio que por convicción de argumentos, más por lo que veían en sus vidas que por la solidez de sus argumentos doctrinales, más por deseo de vivir esas mismas actitudes en el presente que por alcanzar una salvación futura.

1.3 La Palabra nos interpela

Este apartado debería es de esperara que cada miembro lo ha leído y meditado. Es momento de dar en común su reflexión si lo desea.

2º.- REFLEXIONAMOS

1. La Iglesia particular, sujeto primario de la evangelización,

La Iglesia de Cristo es "una, santa, católica y apostólica", como confesamos en el Credo; una Iglesia única extendida por todo el orbe y presidida por el sucesor de Pedro. Pero esta Iglesia universal se hace presente y cercana, en todo lo que es, en la Iglesia particular o Diócesis, que es una porción del Pueblo de Dios que se confía a un obispo para que la apaciente con la colaboración del presbiterio y la reúna en el Espíritu Santo por medio del Evangelio y de la Eucaristía. La Iglesia particular de Valencia es una comunidad cristiana, integrada por todos los bautizados que vivimos en su territorio, que nos sentimos hermanos y corresponsables de su acción evangelizadora. Es una comunidad eclesial completa, porque está provista de todos los medios de salvación que Cristo ha dado a su Iglesia. Es una comunidad que tiene un rostro propio, porque encarna el Evangelio en la historia, la cultura y la lengua del pueblo valenciano. Y es una comunidad misionera, porque tiene la misión de anunciar el Evangelio, primero a todos los habitantes de su territorio, pero también en el mundo entero, colaborando con las "misiones".

El Concilio Vaticano II la define así: "La diócesis es una parte del Pueblo de Dios que se confía a un obispo para que la apaciente con la colaboración de su presbiterio. Así, unida a un pastor, que la reúne en el Espíritu Santo por medio del Evangelio y la Eucaristía, constituye una Iglesia particular. En ella está verdaderamente presente y actúa la Iglesia de Cristo una, santa, católica y apostólica" (Christus Dominus 11). Estas enseñanzas nos permiten formular las siguientes convicciones:

2. La parroquia, presencia cercana de la Iglesia particular

Como el obispo no puede presidir personalmente a toda su grey, siempre y en todas partes, necesita construir comunidades locales presididas par un presbítero que le representa, las parroquias.

La parroquia es la última localización de la Iglesia y la más cercana, es la misma Iglesia que vive entre las casas de sus hijos. y tiene estas características principales:

-Es una comunidad maternal : Nos engendra como hijos de Dios por el Bautismo, guía y acompaña nuestro primer desarrollo cristiano, educa nuestra fraternidad y nos hace tomar conciencia de ser Pueblo de Dios. Los cristianos no elegimos la parroquia en que nos queremos integrar, como no elegimos a nuestra madre; es ella la que se adelanta con amor maternal y nos engendra como hijos de Dios por el agua y el Espíritu.

-Es una comunidad integral: Primero, porque acoge a todos los bautizados que viven en su territorio, de toda edad, sexo, condición social o nivel de fe; pero también porque asume toda la misión evangelizadora en las diversas tareas que esa misión comporta. La Iglesia de Cristo se manifiesta y actúa en multitud de comunidades, movimientos, asociaciones y grupos, que se caracterizan y distinguen, bien por subrayar uno de los aspectos de la espiritualidad cristiana, bien por seleccionar una de las tareas que integran el proceso de la evangelización. Ella acoge a cristianos de toda edad, sexo, condición social y nivel de fe. Ella es "ámbito de la escucha de la Palabra, del crecimiento de la vida cristiana, del diálogo, del anuncio, de la caridad generosa, de la adoración y de la celebración"

-Es una comunidad territorial: Está asentada en un territorio con límites precisos. Y esto le permite encarnarse en un ambiente humano concreto y determinado, y sentirse responsable de todos los habitantes de ese territorio. La parroquia consigue ser parte integrante y hasta elemento configurador de todas nuestras aldeas, pueblos y ciudades. Y, de este modo, configura comunidades con rostro propio, con una manera y estilo peculiar de anunciar y vivir el Evangelio. La parroquia necesita estar abierta y entrelazada con las otras comunidades y en referencia permanente a la Iglesia particular.

-Es centro de envío misionero: toda su vida íntima -las actividades de formación y de caridad, la liturgia- se orienta hacia la misión: ella envía a todos sus miembros como discípulos misioneros para que transmitan el Evangelio con obras y palabras. 1) La pastoral ordinaria, que mantiene y hace crecer la fe de los que frecuentan la comunidad. 2) La llamada a la conversión de las personas bautizadas que no viren las exigencias del Bautismo y no tienen una pertenencia cordial a la Iglesia. 3) El anuncio del Evangelio a quienes no conocen a Jesucristo o siempre lo han rechazado. Pues bien, esta tercera acción es la tarea primordial de la Iglesia y el paradigma de todas las demás (cf, Evangelii gaudium 14-15).

Por eso toda la actividad de la parroquia se debe orientar hacia la misión. A semejanza de lo que ocurría en la comunidad de Antioquia (cf. Hch 13,1-4; 14,24-28), la parroquia ha de ser el centro de donde salen los discípulos misioneros enviados por ella y el centro a donde vuelven para dar cuenta de los resultados y celebrar las maravillas de Dios.

 

2.2 PREGUNTAS PARA EL DIÁLOGO

Cada grupo vera sus propias inquietudes y propondrá sus preguntas.

3º.- ORAMOS JUNTOS.

Se realizara como lo pone el libro. Se puede al terminar de leer el Salmo hacer la Oración del pobre, que significa repetir alguna frase.

 

1º Año. Tema 4

 

Una comunidad fraterna y corresponsable

 

*.-En primer lugar decir que: Es recomendable, o mejor “necesario” haberse leído el tema antes de participar en el encuentro.

*.-En cursiva algunas recomendaciones para la dinámica de grupos.

ORACION INICIAL ( La leen todos juntos )

1º.- ESCUCHAMOS: Lectura de Rom. 12, 3-18 ( Lee el animador)

El resumen de estos apartados siguientes tiene el fin de RECORDAR lo que cada uno ha leído en su casa anteriormente.

Breve análisis del texto, situación.

1. La carta a los Romanos

La carta a los Romanos es una de las más extensas de las que escribió el Apóstol S. Pablo. El escrito fue dirigido a una comunidad que S. Pablo no había fundado; se distingue por su cui dada y serena exposición, que primero es claramente doctrinal (1,18-11,36) y luego tiene un tono principalmente exhortativo (12,1-15,14). En los primeros compases de esta segunda parte de la carta se sitúa precisamente el texto que orienta la reflexión sobre el tema que cierra el ciclo primero del IDE: "Parroquia, comunidad fraterno y corresponsable".

2. Fraternidad y corresponsabilidad

Se puede afirmar que el pasaje encaja perfectamente en dicho tema, pues en él se consideran los dos aspectos enunciados en el título del mismo: en primer lugar, el de la fraternidad (12,3b) y después, como desarrollo de aquél, el de la corresponsabilidad (12,4-8). Otro detalle de la frase introductoria que resalta la importancia que da Pablo a la exhortación que sigue es la indicación de que ésta se dirige "a todos y cada uno de vosotros".

3. Los dones al servicio de la comunidad

Lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto" (12,2b) es que vivan las relaciones comunitarias fraternalmente. En la exhortación paulina la fraternidad significa antes que nada no estimarse "en más de lo que conviene": la primera parte de la afirmación permite intuir que en la comunidad de Roma había cristianos que tendían a la vanagloria, la cual, según se descubre por la continuación del discurso, tenía que ver con los carismas. Éstos son, sin duda, dones que Dios suscita en la comunidad (cf. 12,3b.6) a través del Espíritu, (cf. 1 Cor 12,1-11), pero no están en modo alguno al servicio del individuo adornado con ellos, sino de la comunidad. Que nadie pretenda tener la exclusiva de la acción carismática en la comunidad; el segundo, como un modo de resaltar ciertas actitudes (generosidad, solicitud, gusto) imprescindibles para el ejercicio de algunos carismas.

1.3 La Palabra nos interpela

Este apartado debería es de esperara que cada miembro lo ha leído y meditado. Es momento de dar en común su reflexión si lo desea.

2º.- REFLEXIONAMOS

1. La parroquia, comunidad viva de fraternidad cristiana

1.1. Necesidad de comunidades vivas. Jesús nos mandó a sus discípulos que no amásemos unos a otros y que estuviéramos unidos, para que el mundo creyera en él. Como la parroquia es la expresión más visible e inmediata de la comunión eclesial, necesita ser una comunidad viva de fieles, una casa de familia fraterna y acogedora donde experimentemos y mostremos la fraternidad cristiana. El amor y la entrega de Jesús, que recordamos y recibimos en la Eucaristía, nos exigen a los cristianos crear una familia unida con unos vínculos que Jesús compara con las relaciones de las Personas Divinas. Esto supone compartir la fe y los bienes, interpelarse y enriquecerse mutuamente, celebrar unidos la esperanza común y sentirse corresponsables de la tarea evangelizadora de la comunidad.

1.2. Las dificultades para la fraternidad. Los principales obstáculos que dificultan hoy la fraternidad son: el individualismo religioso de muchos cristianos; la pluralidad de movimientos, asociaciones y tendencias cristianas, que muchas veces se contraponen y compiten entre sí; el tipo de relaciones humanas de nuestra sociedad, casi siempre interesadas y manipuladoras; y el riesgo de caer en sectas que, tras la apariencia de una acogida cálida, en realidad violan la libertad de las personas. Los cristianos necesitan hoy más que nunca de la comunidad para redescubrir y afianzar su fe. La parroquia, lugar del nacimiento en la fe, puede y debe ser también el ámbito en el que, por el testimonio y la ayuda mutuas, la fortalezcamos y desarrollemos. Nos exigen una mayor unidad. La parroquia, comunidad integral, está llamada a acoger todos los carismas y convertirlos en bien común. La parroquia debe ser la casa donde toda persona recupera su dignidad y se siente tratada como tal.

1.3. La tarea de la fraternidad . Para fomentar la fraternidad en nuestras comunidades necesitamos:

1.3.1. Promover una espiritualidad de comunión. Que supone contemplar al hermano como templo de la Santísima Trinidad ; sentirlo como algo que es mío; acoger todo lo que tiene de positivo como un don que Dios para mí; y darle espacio en mi vida ayudándole a llevar su carga.

1.3.2. Acoger y educar La diversidad. La parroquia ha de acoger a todos los movimientos, grupos y asociaciones de cristianos. Pero, junto a la acogida, la parroquia tendrá que realizar una labor educativa que discierna y, en su caso, corrija con caridad el egoísmo, el protagonismo excesivo o los intentos de dominio sobre los demás de algunas personas o grupos.

1.3.3. Promover el encuentro y la convivencia. No podemos vivir como hermanos si apenas nos conocemos. Por eso la parroquia ha de crear distintos cauces para que podamos relacionarnos, conocernos y compartir todo lo que somos. Ha de reunir también a los cristianos para formarse, para reflexionar sobre la marcha de la parroquia o del barrio o pueblo, para desempeñar mejor sus diferentes servicios, e incluso para convivir festivamente.

2. La parroquia, comunidad corresponsable y participativa

2.1. Todos somos responsables en la Iglesia . Todos los bautizados somos responsables de la misión que Jesús ha confiado a su Iglesia, pero cada uno es responsable según los dones que ha recibido y la función que se le ha asignado. La corresponsabilidad significa ejercer y coordinar bien las responsabilidades de todos. De una corresponsabilidad orgánica, que incluye las siguientes verdades:

-Todos somos responsables y, por tanto, todos debemos ser miembros activos.

-Cada uno es responsable desde lo que es y tiene, es decir, desde los dones que ha recibido y la función que se le ha asignado.

-Hay que coordinar la propia responsabilidad de cada uno con la de los demás, en orden a realizar juntos la única misión que Jesús nos ha confiado. Sin unidad no hay corresponsabilidad.

2.2. La Llamada a la responsabilidad y la participación. La corresponsabilidad en nuestras parroquias resulta aún bastante pobre: sólo unos pocos lo hacen todo y la mayoría están pasivos. Por eso necesitamos llamar continuamente al compromiso pastoral mostrando tareas concretas donde se puede participar, ofreciendo formación y ayuda para desempeñarlas bien, y confiando a los laicos funciones importantes dentro de la pastoral de la parroquia.

2.3. Los cauces concretos de participación. Los cauces de participación que pueden existir en todas las parroquias son:

-Los ministerios laicales, La parroquia necesita confiar a los laicos servicios bien determinados y fijos para tareas concretas que pertenecen a las tres grandes funciones específicas de toda comunidad cristiana: pastoral misionera y educativa; pastoral litúrgico y comunitaria; y pastoral social y presencia de la Iglesia en el mundo: catequistas, educadores de infancia y juventud, lectores, acólitos, cantores, agentes de Cáritas, de pastoral de enfermos, de Misiones, etc. Estos servicios requieren una capacitación, que se puede realizar en la misma parroquia o en los centros formativos de la Diócesis. Y , para su mejor eficacia, conviene que los agentes de cada servicio se agrupen formando comisiones parroquiales de las distintas tareas (cf. Constituciones Sinodales, 1987, n. 85 'd 94).

-El consejo pastoral parroquial, que es un órgano representativo que aconseja al párroco en la dirección de la parroquia.

-La asamblea parroquial, que reúne de vez en cuando a todos los cristianos activos de la parroquia para revisar y programar la acción parroquial.

-El consejo parroquial de asuntos económicos, que presta su ayuda al párroco en la administración de los bienes de la parroquia.

2.2 PREGUNTAS PARA EL DIÁLOGO

Cada grupo vera sus propias inquietudes y propondrá sus preguntas.

3º.- ORAMOS JUNTOS.

Se realizara como lo pone el libro. Se puede al terminar de leer el Salmo hacer la Oración del pobre, que significa repetir alguna frase.

 

 

 

 

 

 

 

 

ITINERARIO DIOCESANO DE EVANGELIZACIÓN

2º Curso.

Resumenes para la ayuda de los animadores

 

 

CONVERTIOS Y CREED EN EL EVANGELIO

La Vida de la Comunidad Cristiana