VALENCIA, 2 SEP. (AVAN).- El cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, ha hecho hoy un llamamiento a la “unidad en esta España nuestra, que está a punto de romperse si verdaderamente, entre nosotros, no colaboramos a que esa unidad se restaure y sea verdaderamente fuerte con un nuevo tejido social”.

Durante la homilía en la misa de apertura de curso 2015-2016 de la Universidad Católica de Valencia, “San Vicente Mártir” (UCV), que ha presidido esta mañana, el Cardenal y gran canciller de la UCV ha advertido que la apertura de curso se produce en una España “católica todavía, aunque bastante debilitada religiosamente”, y envuelta en un clima social y cultural “muy concreto, en una profunda y extensa crisis que connota una grave quiebra moral y humana, que hace aún más dura y difícil su superación, y con una unidad amenazada”.

Igualmente, la UCV también ha de tener presente que trabaja “en medio de una Europa amenazada en su identidad más profunda”, ha añadido.

En esta situación, ha asegurado a que la UCV “como obra insoslayable, urgente e inaplazable hoy y aquí de Buen Samaritano que no pasa de largo ni abandona a nadie, debe ofrecer hoy el testimonio y la verdad de Dios, una nueva, intensa y vigorosa evangelización, la que corresponde al ámbito universitario”

“Ante los desafíos del presente”, esta Universidad debe realizar una apelación a los hombres “a volverse hacia Dios”, pues “lo más noble, bello y universitario es inseparable de Dios”.

En su homilía, el purpurado ha destacado que “la obra de evangelización a la que se siente urgida la Iglesia hoy y siempre -ella existe para evangelizar- ante la crisis que atravesamos, le obliga sobre todo a hablar de Dios en el centro de nuestra vida” y ha añadido que “por ello es necesario y apremiante, imprescindible, que la Iglesia, y particularmente esta Universidad Católica de Valencia, centrando por completo su vida y sus quehaceres universitarios enteramente en Dios, sólo en Dios, sea ante todo y sobre todo testigo del Dios vivo en nuestra sociedad y ante los hombres de hoy”.

“La fe se propone, no se impone. Por ello, en el mundo actual la tarea de esta universidad, su servicio al hombre y a esta sociedad es avivar la fe”, ha señalado el titular de la archidiócesis de Valencia, que ha resaltado que la UCV vive “en una hora de responsabilidad histórica” ante la que sólo alcanzará "su capacidad de servicio y de humanización” si se ve “sumergida" en la fe, "inseparable y nunca opuesta a la razón”.

En consecuencia, la “urgencia” de la UCV es la “nueva evangelización”, que cuenta “necesariamente” con los profesores, ha señalado. Por ello, ha animado al claustro docente a “volver siempre la mirada a Cristo” para ser “buenos guías” de los jóvenes y ha señalado que “sin profesores con vocación decidida y sentida al servicio de la verdad en diálogo entre fe y razón, y entre teología, filosofía y ciencia, será muy difícil llegar con la Buena Noticia” a “la mente y el corazón de los jóvenes”, y “transformar el tejido social en que nos encontramos”, ha remarcado.

Con el cardenal Cañizares han concelebrado el obispo de Teruel y Albarracíon, monseñor Carlos Manuel Escribano, y el obispo auxiliar de Valencia, monseñor Esteban Escudero, el capellán mayor de la UCV, José Luis Sánchez, y lo sacerdotes capellanes del centro universitario.

En la misa, han participado los máximos responsables de la institución académica, encabezados por Ignacio Sánchez Cámara, que ha tomado posesión como rector al inicio del acto académico posterior; la rectora de la Universidad CEU Cardenal Herrera, Rosa Visiedo; el rector de la Universidad Europea, José Enrique Fernández del Río; los decanos de las facultades de Teología y del Instituto Pontificio Juan Pablo II, los miembros del patronato de la UCV, así como otras autoridades civiles, eclesiásticas y militares y un gran número de profesores y personal no docente. (AVAN)



El cardenal Cañizares ha entregado réplicas del Santo Cáliz a siete parroquias valencianas, entre estas nuestra parroquia de Santa Cecilia

El cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, ha asegurado esta tarde que la presencia en la Catedral del Santo Cáliz que según la tradición utilizó Jesucristo en la Última Cena, hace que Valencia tenga “una responsabilidad muy singular de que la eucaristía sea, muy visible, centro y vida de toda nuestra archidiócesis” y ha invitado a los fieles valencianos a “tomar conciencia de ello”.

En la misa que ha presidido esta tarde en la Catedral, con motivo de la fiesta del Santo Cáliz, el purpurado ha expresado que “para nosotros es una alegría y al mismo tiempo una responsabilidad el estar tan estrechamente vinculados a este vaso sagrado y a este misterio de la fe”.

Ante el Santo Cáliz, que ha sido sacado de la capilla, el cardenal Cañizares ha afirmado que “queremos hoy, en esta fiesta, tomar conciencia de ello con el corazón lleno de admiración y gratitud para adorar a Cristo mismo que hace presente aquí el misterio pascual de su Pasión, Muerte y Resurrección y nos hace tomar parte y entrar en la realidad viva del misterio sagrado de nuestra fe”, ha señalado.

El Año Santo Jubilar “lo estaremos celebrando en 2015 ya en esta fecha”

De igual modo, al término de la misa, en la que ha permanecido el Santo Cáliz expuesto junto al altar, fuera de la capilla donde es venerado, el Cardenal ha recordado el inicio el 29 de octubre de 2015 del Año Santo Jubilar Eucarístico concedido por la Santa Sede cada lustro a Valencia en conmemoración de la reliquia y ha dicho que “lo estaremos celebrando ya el año que viene en esta fecha”.

De igual modo, ha alentado a que el Año Santo Jubilar “nos lleve a intensificar el amor a la Eucaristía y a vivir conforme a ella para que renovemos una iglesia misionera y de unidad, en unos tiempos nada fáciles”.

Por otra parte, en la misa de hoy se ha empleado por primera vez el texto de la misa votiva del Santo Grial aprobado por la Santa Sede el pasado mes de agosto, a petición del entonces arzobispo de Valencia, monseñor Carlos Osoro, en un decreto firmado por el entonces cardenal prefecto de la Congregación para el Culto Divino y hoy arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares


Siete parroquias reciben la réplica

La misa en la que intervenido la Coral Catedralicia, ha comenzado con el traslado en procesión por el interior de la Seo del Santo Cáliz desde su emplazamiento en la capilla de la Catedral donde se venera hasta el altar mayor.

Durante la eucaristía, el Cardenal ha bendecido y entregado las réplicas que son regaladas cada año a aquellas parroquias que han destacado bien por haber restaurado sus templos o por su labor pastoral.

Este año las parroquias que han recibido las réplicas del Santo Cáliz han sido las de San José, de Ontinyent; San Francisco de Borja, de Gandia; San Antonio de Padua, de San Antonio de Requena; San Roque, de Villargordo de Cabriel; Asunción de Nuestra Señora, de Benaguacil; San Valero Obispo y San Vicente Mártir, de Valencia; y Santa Cecilia, también de la capital valenciana.

Asimismo, la misa ha sido concelebrada por el Cabildo Metropolitano y los sacerdotes de las parroquias que han recibido las réplicas. Al término de la eucaristía, el Santo Grial ha sido devuelto, de nuevo en procesión, a su capilla de la Seo.




MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PARA LA
CUARESMA 2017


Queridos hermanos y hermanas:
La Cuaresma es un nuevo comienzo, un camino que nos lleva a un destino seguro: la Pascua de Resurrección, la victoria de Cristo sobre la muerte. Y en este tiempo recibimos siempre una fuerte llamada a la conversión: el cristiano está llamado a volver a Dios «de todo corazón» (Jl 2,12), a no contentarse con una vida mediocre, sino a crecer en la amistad con el Señor. Jesús es el amigo fiel que nunca nos abandona, porque incluso cuando pecamos espera pacientemente que volvamos a él y, con esta espera, manifiesta su voluntad de perdonar
La Cuaresma es un tiempo propicio para intensificar la vida del espíritu a través de los medios santos que la Iglesia nos ofrece: el ayuno, la oración y la limosna. En la base de todo está la Palabra de Dios, que en este tiempo se nos invita a escuchar y a meditar con mayor frecuencia. En concreto, quisiera centrarme aquí en la parábola del hombre rico y el pobre Lázaro (cf. Lc 16,19-31). Dejémonos guiar por este relato tan significativo, que nos da la clave para entender cómo hemos de comportarnos para alcanzar la verdadera felicidad y la vida eterna, exhortándonos a una sincera conversión.
1. El otro es un don
La parábola comienza presentando a los dos personajes principales, pero el pobre es el que viene descrito con más detalle: él se encuentra en una situación desesperada y no tiene fuerza ni para levantarse, está echado a la puerta del rico y come las migajas que caen de su mesa, tiene llagas por todo el cuerpo y los perros vienen a lamérselas (cf. vv. 20-21). El cuadro es sombrío, y el hombre degradado y humillado.
La escena resulta aún más dramática si consideramos que el pobre se llama Lázaro: un nombre repleto de promesas, que significa literalmente «Dios ayuda». Este no es un personaje anónimo, tiene rasgos precisos y se presenta como alguien con una historia personal. Mientras que para el rico es como si fuera invisible, para nosotros es alguien conocido y casi familiar, tiene un rostro; y, como tal, es un don, un tesoro de valor incalculable, un ser querido, amado, recordado por Dios, aunque su condición concreta sea la de un desecho humano

Lázaro nos enseña que el otro es un don . La justa relación con las personas consiste en reconocer con gratitud su valor. Incluso el pobre en la puerta del rico, no es una carga molesta, sino una llamada a convertirse y a cambiar de vida. La primera invitación que nos hace esta parábola es la de abrir la puerta de nuestro corazón al otro, porque cada persona es un don, sea vecino nuestro o un pobre desconocido. La Cuaresma es un tiempo propicio para abrir la puerta a cualquier necesitado y reconocer en él o en ella el rostro de Cristo. Cada uno de nosotros los encontramos en nuestro camino. Cada vida que encontramos es un don y merece acogida, respeto y amor. La Palabra de Dios nos ayuda a abrir los ojos para acoger la vida y amarla, sobre todo cuando es débil. Pero para hacer esto hay que tomar en serio también lo que el Evangelio nos revela acerca del hombre rico.

2. El pecado nos ciega

La parábola es despiadada al mostrar las contradicciones en las que se encuentra el rico (cf. v. 19). Este personaje, al contrario que el pobre Lázaro, no tiene un nombre, se le califica sólo como «rico». Su opulencia se manifiesta en la ropa que viste, de un lujo exagerado. La púrpura, en efecto, era muy valiosa, más que la plata y el oro, y por eso estaba reservada a las divinidades (cf. Jr 10,9) y a los reyes (cf. Jc 8,26). La tela era de un lino especial que contribuía a dar al aspecto un carácter casi sagrado. Por tanto, la riqueza de este hombre es excesiva, también porque la exhibía de manera habitual todos los días: «Banqueteaba espléndidamente cada día» (v. 19). En él se vislumbra de forma patente la corrupción del pecado, que se realiza en tres momentos sucesivos: el amor al dinero, la vanidad y la soberbia (cf. Homilía , 20 septiembre 2013).

El apóstol Pablo dice que «la codicia es la raíz de todos los males» ( 1 Tm 6,10). Esta es la causa principal de la corrupción y fuente de envidias, pleitos y recelos. El dinero puede llegar a dominarnos hasta convertirse en un ídolo tiránico (cf. Exh. ap. Evangelii gaudium , 55). En lugar de ser un instrumento a nuestro servicio para hacer el bien y ejercer la solidaridad con los demás, el dinero puede someternos, a nosotros y a todo el mundo, a una lógica egoísta que no deja lugar al amor e impide la paz.

La parábola nos muestra cómo la codicia del rico lo hace vanidoso. Su personalidad se desarrolla en la apariencia, en hacer ver a los demás lo que él se puede permitir. Pero la apariencia esconde un vacío interior. Su vida está prisionera de la exterioridad, de la dimensión más superficial y efímera de la existencia (cf. ibíd ., 62).

El peldaño más bajo de esta decadencia moral es la soberbia. El hombre rico se viste como si fuera un rey, simula las maneras de un dios, olvidando que es simplemente un mortal. Para el hombre corrompido por el amor a las riquezas, no existe otra cosa que el propio yo, y por eso las personas que están a su alrededor no merecen su atención. El fruto del apego al dinero es una especie de ceguera: el rico no ve al pobre hambriento, llagado y postrado en su humillación.

Cuando miramos a este personaje, se entiende por qué el Evangelio condena con tanta claridad el amor al dinero: «Nadie puede estar al servicio de dos amos. Porque despreciará a uno y querrá al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero» ( Mt 6,24).

3. La Palabra es un don

El Evangelio del rico y el pobre Lázaro nos ayuda a prepararnos bien para la Pascua que se acerca. La liturgia del Miércoles de Ceniza nos invita a vivir una experiencia semejante a la que el rico ha vivido de manera muy dramática. El sacerdote, mientras impone la ceniza en la cabeza, dice las siguientes palabras: « Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás ». El rico y el pobre, en efecto, mueren, y la parte principal de la parábola se desarrolla en el más allá. Los dos personajes descubren de repente que «sin nada vinimos al mundo, y sin nada nos iremos de él» ( 1 Tm 6,7).

También nuestra mirada se dirige al más allá, donde el rico mantiene un diálogo con Abraham, al que llama «padre» ( Lc 16,24.27), demostrando que pertenece al pueblo de Dios. Este aspecto hace que su vida sea todavía más contradictoria, ya que hasta ahora no se había dicho nada de su relación con Dios. En efecto, en su vida no había lugar para Dios, siendo él mismo su único dios.

El rico sólo reconoce a Lázaro en medio de los tormentos de la otra vida, y quiere que sea el pobre quien le alivie su sufrimiento con un poco de agua. Los gestos que se piden a Lázaro son semejantes a los que el rico hubiera tenido que hacer y nunca realizó. Abraham, sin embargo, le explica: «Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces» (v. 25). En el más allá se restablece una cierta equidad y los males de la vida se equilibran con los bienes.

La parábola se prolonga, y de esta manera su mensaje se dirige a todos los cristianos. En efecto, el rico, cuyos hermanos todavía viven, pide a Abraham que les envíe a Lázaro para advertirles; pero Abraham le responde: «Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen» (v. 29). Y, frente a la objeción del rico, añade: «Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto» (v. 31).

De esta manera se descubre el verdadero problema del rico: la raíz de sus males está en no prestar oído a la Palabra de Dios ; esto es lo que le llevó a no amar ya a Dios y por tanto a despreciar al prójimo. La Palabra de Dios es una fuerza viva, capaz de suscitar la conversión del corazón de los hombres y orientar nuevamente a Dios. Cerrar el corazón al don de Dios que habla tiene como efecto cerrar el corazón al don del hermano.

Queridos hermanos y hermanas, la Cuaresma es el tiempo propicio para renovarse en el encuentro con Cristo vivo en su Palabra, en los sacramentos y en el prójimo. El Señor ?que en los cuarenta días que pasó en el desierto venció los engaños del Tentador? nos muestra el camino a seguir. Que el Espíritu Santo nos guíe a realizar un verdadero camino de conversión, para redescubrir el don de la Palabra de Dios, ser purificados del pecado que nos ciega y servir a Cristo presente en los hermanos necesitados. Animo a todos los fieles a que manifiesten también esta renovación espiritual participando en las campañas de Cuaresma que muchas organizaciones de la Iglesia promueven en distintas partes del mundo para que aumente la cultura del encuentro en la única familia humana. Oremos unos por otros para que, participando de la victoria de Cristo, sepamos abrir nuestras puertas a los débiles y a los pobres. Entonces viviremos y daremos un testimonio pleno de la alegría de la Pascua.

Vaticano, 18 de octubre de 2016
Fiesta de san Lucas Evangelista
.

Francisco

 

 

 

Fotos de Bendición a las futuras madres al final de esta página

BENDICIÓN DE FUTURAS MADRES EN NUESTRA PARROQUIA DE SANTA CECILIA

 

 

 

 

Sr. Cardenal Antonio Cañizares Llovera Arzobispo de Valencia

PAGINA DE ACTUALIDAD

 

PROXIMA BENDICIÓN EL 14 MAYO 2017

CUARESMA 2017